Entrevistas

La Defensoría debe ir donde nunca ha estado

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Hacer una Defensoría del Pueblo al servicio de los desfavorecidos pero que esté donde nunca ha estado, es el reto de Carlos Negret, quien dijo que la entidad vigilará que en las zonas de concentración se respeten los derechos humanos. El nuevo funcionario señaló que trabajará por la labor y emprendimiento de la mujer.

El jurista, egresado de la Pontificia Universidad Javeriana, especialista en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y con amplia experiencia tanto en el sector público como privado, habló en su momento sobre la necesidad de alinear la gestión de la Defensoría con la protección de los colombianos más vulnerables.

 ¿Cuál debe ser la principal función de la Defensoría en esta coyuntura del país?

La Defensoría del Pueblo será una Defensoría para la paz, y con la paz tendremos además desarrollo y con esos tres elementos tenemos mejores derechos humanos para cada uno de los ciudadanos colombianos. Trabajaré por una Defensoría que no esté donde siempre ha estado, sino donde más se necesite.

 ¿En qué otros puntos trabajará?

Habrá espacio para todas las ideologías, todas las creencias, todos los partidos políticos, todas las organizaciones sociales y todas las posiciones personales frente a como se quiere vivir la vida.

 ¿Qué va a pasar con los protocolos para sacar a los niños de la guerrilla de las Farc?

 Apenas estoy llegando, revisaré el tema, pero la Defensoría estará muy pendiente de lo que yo he denominado el IVR, que es la implementación, la verificación y la refrendación y allí como objeto social de la Defensoría, y como fundamento misional de la Defensoría, estaremos actuando y presentes para estar con la gente de Colombia.

 ¿Cómo será su actuación en las zonas de concentración?

La Defensoría del Pueblo estará en las zonas veredales temporales y en las zonas campamentarias y en ellas trabajaremos misionalmente para proteger los derechos de cualquier ciudadano. En relación con los secuestrados del Eln ese es un tema que tiene el Gobierno nacional que analizarlo y nosotros estaremos pendientes que no se le viole ningún derecho humano a nadie.

¿Harán alguna verificación de los desmovilizados de la guerrilla?

Tenemos que hacerlo y vamos a estar ahí cumpliendo nuestra labor misional que es proteger a los ciudadanos de Colombia.

 ¿Cómo analizó el acuerdo de paz?

Los acuerdos de paz de La Habana constituyen un avance cualitativo para la vida de los colombianos y se convierten en una oportunidad para tramitar los desencuentros normales de la vida social por los caminos de la concertación y el diálogo.

¿Qué otros retos tiene en la entidad?

Avanzar en el amparo a los derechos fundamentales de mujeres, niños, jóvenes, adultos mayores, etnias y comunidades diversas, sobre la base de una mayor presencia institucional en las zonas rurales, los barrios marginales y los territorios campesinos.

¿Cuál es el gran desafío?

El desafío pendiente todavía para Colombia es cristalizar y trasponer el mandato constitucional en un marco administrativo eficaz, donde las políticas públicas sean una realidad para los colombianos, porque ven precisamente que se les reconoce primero, y luego se les brinda la posibilidad de acceder a los derechos para poderlos disfrutar. Debemos trabajar en la Defensoría para alinear y ajustar su estructura para que podamos visibilizar a los invisibles, porque al final quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad en los derechos humanos están ocultos para la sociedad.

¿Cuál debe ser la principal función de la defensoría en esta coyuntura del país?

Esta será una Defensoría del Pueblo para la paz y para todos los colombianos. El señor Presidente ha dicho que nuestra presencia en los territorios donde el conflicto armado ha causado los mayores estragos, será fundamental para garantizar los derechos de los habitantes, y así lo haremos.

Los acuerdos de paz marcan un punto de inflexión en la historia del país, y nuestra tarea será la de instalar una cultura de derechos humanos para que las víctimas tengan acceso a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición, pero también para que los ciudadanos comprendan que llegó la hora de resolver las diferencias el día a día por la vía del diálogo y la concertación.

¿Qué responde a quienes dicen la defensoría necesita una reingeniería?

Desde nuestra intervención ante la honorable Cámara de Representantes hace unos días, dijimos que haremos los ajustes necesarios en la estructura de la Defensoría para alinear la gestión a las necesidades de los más vulnerables.

Vamos a fortalecer el Sistema de Alertas Tempranas, vamos a lograr que la Institución esté donde más se necesite, porque insisto en que nuestro énfasis estará en la protección y amparo a las poblaciones más débiles para que cada vez menos el Estado tenga que ocuparse de las víctimas, la viudas, los huérfanos, los mutilados y los muertos.

¿Cómo solucionar la crisis de abogados de oficio?

Una de nuestras premisas será el fortalecimiento de los equipos técnicos de investigación de la Defensoría, para que el principio de igualdad de armas opere y los defensores públicos cuenten con mayores y mejores herramientas de cara a una defensa eficaz en el marco del sistema adversarial que orienta el penal acusatorio vigente.

¿Qué hacer frente a las falencias de la Salud?

Daremos continuidad a las visitas de verificación humanitaria en las clínicas y hospitales del país, requeriremos a los prestadores,  vigilaremos la aplicación de las políticas públicas, pues ya existe una Ley Estatutaria que consagra la salud como un derecho fundamental en Colombia. Sé muy bien que la diferencia entre vivir y morir radica en la atención oportuna y en el suministro idóneo de los medicamentos. Velaremos porque eso se cumpla.

¿Cómo garantizar la transparencia en el proceso de reparación a victimas?

Hay que reconocer el esfuerzo del Gobierno para la reparación de más de 600 mil de ellas. Por supuesto el reto es enorme, pues según el Registro Único Nacional hay más de 8 millones de víctimas en el país. Aquí se necesita un compromiso muy importante de recursos por parte del Gobierno, un trabajo articulado con los entes territoriales y la cooperación internacional, pero al mismo tiempo el seguimiento de organismos como la Defensoría del Pueblo, que además de tener la Secretaría Técnica de la Mesa Nacional de Víctimas, conoce sus necesidades en el terreno y por tanto sabe muy bien el alcance de sus expectativas.

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