Entrevistas

Las reflexiones del Coronel Plazas Vega

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El coronel Alfonso Plazas Vega, muchos de los colombianos lo vieron a las afueras del Palacio de Justicia en momentos en el que el M- 19 tomó a sangre y fuego las instalaciones, y la labor principal de él era restablecer el orden, sin embargo, después se vio envuelto en una persecución judicial, como lo cuenta en esta entrevista en donde lo condenan supuestamente por desapariciones de rehenes del Palacio de Justicia.

Pero después de 8 años de estar recluido, la justicia lo absolvió y, hoy desde su hogar donde se trata de recuperar, cuenta cómo ve al país y el acuerdo de paz que se va a firmar con la guerrilla de las Farc, y que en la actualidad no cree en él, y reitera su voto por el “NO”.

Después de que usted salió de la reclusión ¿Cómo ha sido su vida? ¿en que ha reflexionado?

“Mi reflexión es profunda ¿A qué niveles de perversión se ha llegado en Colombia? ¿Cómo es posible que sin haber cometido ningún delito, haya estado privado de la libertad por ocho años y medio, hayan destruido mi vida y la de mi familia, y que esto lo hayan hecho unos jueces de la República? Pero no uno o dos jueces. Es que cuando se revisa el número de solicitudes de libertad que me negaron, de Cesación de Procedimiento, de preclusión, de nulidad, derechos de Habeas Corpus, apelaciones, impugnaciones. Son decenas de recursos, sistemáticamente negados mediante una mentira diferente en cada caso. Me sentí enfrentado a una consigna de hacerme el daño y de condenarme. Dios iluminó a la Corte Suprema que me absolvió, y le dio una luz de esperanza a muchos colombianos. Porque nos dijo: “todavía quedamos algunos honorables”. En Colombia hay muchos abogados llenos de especializaciones en Derecho a nivel nacional e internacional, pero carentes de los más elementales principios éticos y morales. Sus importantes conocimientos los hacen más eficientes para hacer el mal. En esto hay involucrados, Fiscales, Jueces y Magistrados. La Rama Judicial está en una degradación aterradora. Lo que hacen algunos operadores judiciales es ruin y deplorable. Debo dejar claro que esto sucede cuando todavía la mayoría de los funcionarios no están corrompidos. Pero los honestos no saben qué hacer. El que se enfrente muere o es perseguido. Hay una Universidad de la cual surge una buena parte de los integrantes de esa mafia judicial. Lo sucedido con varios de mis abogados defensores, que se vieron obligados a renunciar, que fueron procesados por defenderme, o lo sucedido con el Juez Penal Militar, que obrando en derecho pidió mi proceso y por eso fue encarcelado, no tiene nombre. Eso es lo que yo percibo. Pero lo más grave es que ese infierno que yo viví, lo están viviendo muchas personas de bien en Colombia, militares, políticos, empresarios, periodistas no fletados, ciudadanos del común, mientras los más malos y perversos sujetos están recibiendo la protección estatal a través de algunos sectores de la justicia, el gobierno y un sector del congreso nacional”.

 ¿Lo que le sucedió a usted se puede comparar casi con un secuestro?

“Es un secuestro con vicios de legalidad, como todo lo que la guerra jurídica hace en este país a quien se enfrente al crimen organizado o al narcotráfico”.

 ¿Qué piensa hoy de la justicia?

“El más grave problema de Colombia es la corrupción judicial. Y su primer paso a esa corrupción es la pérdida de independencia. El funcionario judicial que acepta amenazas, halagos o prebendas personales o familiares, nombramientos o ascensos, a cambio de un pronunciamiento jurídico en uno u otro sentido, es igual al que ensaya a probar la droga, o el que se mete en una banda de asaltantes: después de la primera actuación quedan atrapados y no logran salir del infierno”.

 ¿Cómo eran antes las fuerzas militares y como es ahora?

 “Antes Colombia tenía unas FFMM nacionales. Parece que ahora son unas FF.MM. gubernamentales”.

 ¿Cree que las fuerzas militares están desanimadas?

 “No lo creo, estoy seguro”.

¿El tribunal especial de paz cómo lo observa?

 “Todo lo que sale de La Habana es malo. Lo que hay en La Habana es una colección de criminales hablando con unos señores que andan detrás de prebendas y posiciones políticas. También dicen que económicas, eso también es presumible. Pero los que toman las determinaciones son los criminales y nadie da de lo que no tiene. De los criminales todo lo que sale será malo. Los otros solo obedecen. ¿Qué hacen más de cincuenta terroristas, narcotraficantes, delincuentes comunes amparados por la sigla FARC como negociadores? Con un grupo de dos o tres era suficiente. Es fácil deducir que allí lo que hay es una protección oficial al crimen organizado. Esos terroristas que han bañado en sangre la nación colombiana están protegidos, financiados, transportados, alimentados, alojados y entretenidos, por el presupuesto nacional. Y ya nadie los podrá encarcelar. Interpol no va a llegar a Cuba ni a Nicaragua. Yo no comulgo con que se hable de renegociación de acuerdos de paz, porque creo que con los terroristas no se negocia. Son delincuentes. No representan a ningún sector de la población colombiana, solo se representan a ellos mismos. Lo que la Nación colombiana necesita es seguridad nacional para como decía el maestro Echandía: “se pueda pescar de noche”.

 Hace poco tanto el Centro Democrático y el gobierno cada uno por aparte presentaron un proyecto de ley Para juzgamiento de militares ¿Cómo los analiza?

“Es parte de un truco para acabar con los militares.Ya acabaron con el fuero militar, que era el que permitía juicios justos y con celeridad a los miembros de las instituciones armadas. Lo acabaron con el cuento de que “ahora si vamos a blindar a los militares”, y un sector de altos oficiales creyéndose muy inteligentes, mordió el anzuelo. Y ahí vemos lo que ha pasado: más de 15.000 procesados por una Justicia Ordinaria que está “enferma” como lo dice Plinio Apuleyo Mendoza en su último libro “Cárcel o Exilio”, más de 2.000 privados de la libertad, siendo inocentes.

 También se presentó un proyecto de voto para los militares ¿Cree conveniente que implemente el voto?

“Siempre estuve de acuerdo con el voto de los militares en servicio activo porque no merecen ser tratados como ciudadanos de segunda. Solo países como Haití y Colombia tienen marginados a los militares de su función de ciudadanos. Siempre aparecieron políticos que se opusieron con cualquier cantidad de razones. Ahí estamos viendo los resultados. Los altos mandos militares no entienden la situación del país, políticamente hablando, y están permitiendo que se acabe el Estado de Derecho; cada uno cuida su posición en una especie de “sálvese el que pueda”. Y los políticos que tanto se opusieron, se están quedando sin democracia.  Si los bandidos de las Farc logran establecer el Régimen Comunista en Colombia, al compás de los “Acuerdos de Paz”, ahí si darán el voto a los militares, porque en un Régimen Comunista no hay sino un solo partido: el comunista. Y por ese tendrán que votar. Eso si ya lo tienen “de un cacho”, como diría un connotado personaje hace unos años”.

¿Cómo se debe votar el plebiscito?

“Sobre eso ya he escrito desde hace meses, con todos los argumentos. El voto debe ser NO. No a los “Acuerdos del Gobierno” con el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico, representado en las FARC”.

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