Nota Política

Periodistas ‘viviendo’ a lo guerrillero

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El proceso de paz también dio para que decenas de periodistas estén conociendo como es la vida guerrillera en el monte: durmiendo, comiendo y compartiendo caletas con los alzados en armas.

Nelson Rojas Osorio
LaPrensa7Dias
Llanos del Yarí.
En la antesala de abrirse al mundo como un movimiento político, las Farc le abrieron las puertas a los periodistas nacionales y extranjeros para dos cosas esencialmente. La primera para que cubrieran los detalles de su décima conferencia y en segundo lugar invitó a decenas de periodistas a que conocieran la experiencia de vivir en campamentos como ellos lo han hecho durante más de 50 años.
“Queremos que vivan como nosotros para que vean que no somos los monstruos que dicen los medios manipuladores y segundo que se den cuenta de una manera aproximada como se lleva la vida en el ‘monte’ cuando se és un alzado en armas”, nos expresó uno de los comandantes del Bloque sur de las Farc que nos dio la bienvenida a los cerca de 100 periodistas nacionales y extranjeros.
No todos los periodistas que cubren la conferencia están viviendo la experiencia, unos optaron por cómodos cupos a manera de hotel a 30 mil pesos la noche, otros se animaron a traer sus carpas y montaron sus toldos en zona de camping pero con las comodidades de baños, duchas y restaurante cerca.

El campamento
Quienes escogimos vivir la experiencia prácticamente nos instalamos a unos 10 minutos a pie de la sede central de conferencia y estamos ‘viviendo a lo guerrillero’ en lo que también se conoce como cambuches, compartiendo vivencia con los combatientes rasos, sin baños, sin duchas, sin restaurantes, sin electricidad y sin las comodidad de la vida diaria de nuestros quehaceres.
La gran preocupación que me asistía, no era otra que la dormida en las famosas caletas ya que las inclemencias del tiempo por estos días, son implacables y caen unos aguaceros que pareciera que la lluvia que no hemos visto en seis meses se desprende en una sola descarga fluvial.
Al momento de escribir esta crónica llevó ya tres días, compartiendo con miembros de las Farc, exactamente miembros del Bloque Sur e interactuando con ellos todo tipo de historias sobre las diferentes circunstancias de la guerra y su lucha armada contra nuestras Fuerzas Militares.
Acepto que no fue fácil manejar mentalmente la idea de ‘convivir’ bajo el mismo ‘techo’ en el ‘monte’, con quienes durante años protagonizaron decenas de ataques guerrilleros a diferentes municipios del país, secuestros, asaltos, y en general de tantos hechos de guerra que sobre todo en la década de los noventas dejaron millares de muertos de civiles, políticos, dirigentes y sobre todo militares, que defendían la constitución nacional.
La sola idea de dormir en una caleta vecina de otra, donde un guerrillero durmiera con armas de largo y corto alcance, pues ya era de por si un reto que generaba cierto ‘cosquilleo’ mental.

La instalación
Nos instalamos en las caletas a las 11 de la noche del pasado 17 de septiembre. Uno a uno, revisaban nuestras escarapelas y nos iban entregando el dormitorio. Un pedazo de terreno mas o menos de 1.50 x 1.50 metros, rodeado con una plástico, con una sola entrada.
La ‘cama’ es sobre el piso donde instalan unas hojas secas que forman como un colchón, rodeadas de guadua, sobre esto un plástico negro y encima una colchoneta delgada. Sábanas nuevas, una manta nueva como cobija y un toldillo.
El techo una carpa de circo alargada que cubre por filas todos los ‘cambuches’. Los primeros en llegar contaron con la suerte que sus caletas quedaron bajo la sombra de la ‘hamaca’ que forman los árboles y no les pega el calor.
El temor de la inundada se aclaró porque labran unas canales, a manera de surcos, en forma paralela de cada dormitorio y pues cuando llueve el agua toma camino por esa zanja y no afecta las ‘instalaciones’.
Baños pues no hay, se denominan unos ‘chontos’ que son unas zonas de 3×3 metros de tierra, rodeados de plástico, donde hacen unos huecos y cada que alguien los utiliza para sus necesidades tapa con tierra cada visita al lugar, hombres y mujeres todos por igual.
La bañada es un riachuelo cerca, a punta de totuma, y allí mismo se aprovecha para lavar ropa, bañada de dientes y también se lava todo el menaje que se utiliza en la cocina o ranchería como les llaman ellos.
Hasta ahí todo bien. Uno de los grandes asuntos es esperar que el sueño llegue y aunque los sonidos de la naturaleza arrullan, la vaina es jodida, de pensar en los animales que cuando son bichos e insectos el toldillo actúa, pero ocasionalmente las culebras y los alacranes circundan la zona como cuentan los propios guerrilleros.

La interacción
El primer día se notaba a las claras cierto nerviosismo de parte y parte. Los guerrilleros viendo a sus visitantes para arriba y para abajo y los periodistas caminando entre caletas donde las armas se ven por todas partes.
Sin embargo con el pasar de las horas todo fue cambiando, el secretariado autorizó entrevistas a toda la guerrillerada pero sin audio y video. Solo fotografías.
En esa interacción el hielo se fue rompiendo y cuando nos invitaron al primer almuerzo todo cambió.
Periodistas por doquier con miembros de las Farc sentados en diferentes lugares, los unos preguntando y los segundos narrando historias de diferente índole. Eso si el ‘cassette’ de la revolución muy bien aprendido, porque todas las respuestas llevan un poco de ese contenido.
Al segundo día el secretariado nos autorizó entrevistas de tv y audio y pues ahí sí, todo el mundo en su salsa grabando. Ahora las armas se revolvían con cámaras, trípodes, lentes, cables, grabadoras y demás.
Olladas de café van y vienen, cigarrillos por doquier, intensas charlas de corte político, de fútbol e indudablemente los que más se gozan el asunto son los periodistas extranjeros que encuentran muy novedosas, diferentes cosas como la bañada en el ‘caño’ y la preparada de la comida en las famosas ollas indias que son de un tamaño prominente para tanta gallada porque definitivamente ‘si alcanzó cama pa tanta gente’.
Los almuerzos y las cenas son a base de arroz, lentejas, plátano, raciones pequeñas de carne, papa y pasta entre otros.
Los planes de los periodistas trascurren así, entre su experiencia en los campamentos, el cubrimiento de lo que ocurre en la conferencia y donde están los duros del secretariado, que no dan entrevistas solamente en ruedas de prensa.
La integración ha sido tal, que diariamente se pactan dos partidos de fútbol entre los alzados en armas y los comunicadores y en eso no hemos contado con mucha suerte ya que los guerrilleros no solamente están bien entrenados militarmente, si no que físicamente están en plenas condiciones. Por ahora vamos cuatro partidos jugados, cuatro partidos ganados por el combo de ‘Timochenko’.

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