Entrevistas

Optimismo por fervor religioso

libardo

Optimismo por fervor religioso. Dolor por tantos crímenes atroces. Bienvenido Papa Francisco a revivir fe cristiana en Colombia, con peligro de que se distorsione su mensaje convirtiéndolo en bendiciones a unos acuerdos de paz que dividen al pueblo colombiano.

1º.     CMV. Monseñor Libardo, ¿cómo fue su experiencia en la pasada          Semana Santa en la que fue a colaborar en La Guajira?

L.R. En medio de tantas circunstancias dolorosas y alarmantes que se viven en el mundo y en Colombia, doy gracias a Dios por encontrar ambiente de fe y de esperanza, aún en regiones de las que solo se habla de dolor, de abandono, de corrupción política, como nuestra golpeada península de La Guajira. Pero es de destacar que hay allá decenas de Sacerdotes y centenares de laicos impregnados de fe       cristiana católica, que están viviendo de verdad esa fe, manifestada en su          diario vivir apoyada en entusiasta participación en organizaciones empeñadas en cultivo espiritual y apostólico. Están florecientes allá      el SINE, o Sistema Integral de Nueva Evangelización, el Camino Neocatecumenal, los Retiros de Emaús, la Legión de María, y otros movimientos con gran sentido social y religioso. La prácticas sacramental a lo largo del año, y en especial los tiempos como el de          Semana Santa, se tiene, felizmente, en buen número de los habitantes de esta región, similar a cuanto acontece en regiones     tradicionalmente católicas en esta nuestra amada Colombia.

2º.     CMV.         Lo siento a Usted optimista de ese aspecto espiritual. ¿Tiene,        Ud., Monseñor ese permanente gozo por la respuesta de las gentes       a Dios?

MLRG.

“Más dicha que dolor hay en el mundo”, dice una canción, y, si    observamos los aspectos positivos que nos rodean, tenemos qué estar          alegres y optimistas, no obstante el mal que a ratos se acentúa y   estremece el espíritu. Cuando se constatan aspectos positivos y se lleva en el alma “la alegría del Evangelio”, de la que nos habla el          Papa Francisco, tenemos el deber de ser agradecidamente alegres”.        “No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo”. A cada paso       sentimos las tempestades que tratan de hundir nuestro navegar en el      mundo, pero allí aparece Jesús con su voz confortante: “¡No teman,        yo estoy con ustedes!”. “Demen un punto de apoyo y le daré una    vuelta al universo”, decía el antiguo, algo que da seguridad sobre qué puede hacer el cristiano en medio de las mayores adversidades.         Cristo fue muerto y sepultado pero salió, por su propio poder, del        seno del sepulcro. El revive la fe y la esperanza mostrándonos      camino de paz y de superación, si ponemos confianza en EL. Nos          repite: “¡Soy yo, no temáis!”

 

3º.     CMV. Pero, Monseñor, sabemos que Usted ha lanzando una fuerte        columna periodística en el cual se muestra horrorizado por tantos     crímenes atroces, en especial contra niños inocentes ¿Cómo se     compagina eso con el optimismo con que se acaba de expresar?

MLRG. Sí, hay momentos en los que aún en medio de las grandes         alegrías irrumpen noticias tremendas como los horrendos crímenes de abuso sexual de niños y asesinato de muchos, antes y después de nacidos. Eso causa horror. Pero se guarda la esperanza de que la       humanidad reaccione, comprendiendo que ha de volver a Dios de          quien          tratan ideologías engañosas de alejarnos, y, por ellas, caer en          abismos de maldad. Ese mismo desbordamiento por ausencia de fe        en Dios y en sus preceptos tiene qué llevar a un mínimo de sensatez        que sea un golpe de gracia que lleve a la conversión y superación de        estas hecatombes. Nos alienta siempre la voz de Jesucristo: “¡Ánimo,     yo he vencido al mundo!” (Jn. 16,33).

 

4º.     CMV. ¿Cómo mira, Mons. Libardo, la anunciada visita del Papa Francisco a Colombia?

MLRG. Que de nuevo un Papa venga a nuestra católica Colombia,        nos alegra, ciertamente, como signo de su anhelo de que haya mayor   vivencia del mensaje del Evangelio entre nosotros. Eso nos alegra,          ¡Bienvenido!.

Será gran bendición para el País su llamado a vivir la doctrina bimilenaria del amor, de la “reconciliación y la fraternidad” como lo ha expresado en reciente comunicado la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, y del perdón, del espíritu cristiano de servicio a la comunidad, por encima de egoísmos y de explotación corrupta del poder, de sistemas económicos que conculcan la dignidad humana. Será un llamado al rechazo de ideologías materialistas que llevan a la ruina y degeneración de personas y familias. Tendremos, ciertamente, condena a toda violencia pasada y futura, y a crímenes que atropellan la vida de niños y de adultos. Importante recordar todo esto en un País en donde hay gentes empeñadas en dejar a un lado el influjo del cristianismo y dar acogida a ideales materialista y ateos.
Es indispensable que no se tercie el mensaje papal hacia alguna de las contrapuestas opiniones que dividen al País en este momento, especialmente frente a los acuerdos de paz con las Farc. Es necesario que no se coloque al Santo Padre en actitud de bendecir un proceso llamado “de paz” entre el Gobierno y las Farc, que tiene el País divido desde el momento que se desconoció la voluntad popular expresada en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, y se prosiguió llevando adelante un acuerdo que solo acogió mínimas enmiendas de las reclamadas por las mayorías colombianas. Que bendiga, el Papa,   pasos hacia la paz realmente democráticos, y que lleven a amplio acuerdo nacional no solo con aprobaciones en el Congreso, mansamente manejado por el Presidente, dando concesiones y favores a las Farc, por encima de la voluntad del pueblo colombiano.

 

5º.     CMV. ¿Cómo ve Usted la polémica sobre rebaja de penas a los    prisioneros con motivo de la visita del Papa, dada la argumentación   de que Colombia es “un País Constitucionalmente laico”?

MLRG. Que se mantenga la tradición en nuestro país de inmensa mayoría católica, cuyo “hecho católico” ha sido reconocido en el Concordato y a su vez reconocido en la Constitución actual, en el   Art. 42º, de conceder rebaja de penas cuando un Sumo Pontífice nos        visite, eso no va en contravía de unas no concesiones sino realidades. Que se rebajen penas a personas que han cometido delitos mucho          menos graves que las que le están amnistiando a los guerrilleros, sería          menos grave, que aquella concesión. Que se aproveche esta ocasión para bajar el lamentable hacinamiento que hay en las cárceles, sería razonable. Que se niegue esa concesión porque Colombia es un País “Constitucionalmente laico”, sería negarla bajo una afirmación falsa, como lo he demostrado en mis artículos publicados en el Nuevo Siglo titulados “Ni confesional ni laico”.

 

6.-       CMV. Finalmente, Monseñor, ¿cómo ve el avance del proceso de paz con las Farc, a medida que se van cumpliendo algunos aspectos de lo      acordado en La Habana y la implementación por las determinaciones     rápida con el Congreso?

MLRG. Que hayan disminuidos, temporalmente, las matanzas de          parte de las Farc y que hayan entregado parte de su armamento, está     bien. Sin embargo, que lo que se vaya cumpliendo, en muchos aspectos, sea la voluntad de esos dirigentes en contra del querer del pueblo colombiano que dijo NO a tantas concesiones, es algo que alarma. Que con reducido armamento, pero fortalecidos con recursos, privilegios, conservando dineros acumulados a base de secuestros y de narcotráfico que podrán seguir realizando, y posiciones que se le van dando, vayan imponiendo a toda marcha, a lo largo y ancho de nuestra amada Colombia su ideología materialista a la cual no han renunciado, nos inquieta grandemente.

 

Que abiertamente, y a través de los medios de comunicación sigan unos supuestos arrepentidos jefes guerrilleros mostrando simpatía, como ideal el sistema opresivo impuesto en Venezuela, mostrándolo como ideal para Colombia, es algo que debemos advertir, y no taparnos los ojos ante tan evidente y macabro peligro.

 

Que se esté tratando de negarle facilidades al Catolicismo para su funcionamiento y difusión, con la falsa afirmación de “estar en un Estado Laico”, y que, al tiempo, se abran puertas a quienes han convertido el ateismo en su religión, es de esos grandes contrasentidos que se están propiciando a la sombra de decir, engañosamente, que se está logrando, así, la paz en Colombia. Ante todo esto hay qué abrir los ojos y ver cómo se evita que nos lleven al abismo. Es preciso corregir, a tiempo, esos avances, y más bien aplicar, bajo consenso nacional, lo realmente aprovechable de lo acordado con la Farc, pero no entregarles el País sometidos a cuanto pidieron en La Habana, que se está aplicando antidemocráticamente, con manifiesta obediencia a lo reclamado por ellos. Que avancemos, realmente, a una paz bien fundamentada, con principios y reclamos de todos los colombianos, y no de acuerdos convenidos a puerta cerrada e impuestos en forma contraria a la Constitución.

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