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OTRA CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE SALUD, ALEJANDRO GAVIRIA

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Señor Ministro:
Fue en la cuarta noche de velorio, que mi sobrina María Ángel, me hizo el relato de cómo fueron las últimas horas de vida de mi mamá Eufemia Villadiego de Rivas, en la clínica Zayma, en Montería, adonde había ingresado el martes 7 de julio a las 10:30 de la noche.

Ella dice que fue una noche larga y tormentosa para mi madre quien solicitó desesperada en el pasillo de urgencias que la atendieran de acuerdo a lo que estaba sintiendo. Al parecer no hubo manera, y hoy mi dolor es doble tomando en cuenta que su fallecimiento fue doloroso, así lo siento.
En esa misma clínica, que presta sus servicios a la Nueva EPS, donde estaba afiliada mi mamá, ella recibió asistencia el sábado anterior, es decir el 4 de julio, ante un fuerte dolor que la agobiaba en el pecho, en el brazo y en su espalda. Se determinó por el equipo médico hacer un electrocardiograma por delante, que salió normal. Se dieron razones de estrés y consecuencias del hecho postmortuorio de mi padre que había fallecido tan solo el 24 de junio de 2015, en el quinto piso de ese recinto hospitalario.
Pasaron las horas de ese fin de semana, y el martes en la noche se juntaron todos los escenarios para que mi mamá no recibiera con oportunidad la atención debida para quedar tranquilos sus hijos en este mundo, en este país que todos los días tiene titulares que dan cuenta del deficiente servicio y falta de sensibilidad en la red de hospitales y clínicas. Se indicó entonces que no había una UCI libre en todo Montería, y además que había que descartar otras prioridades que se pudieran presentar con el paso de los minutos, pero fueron horas. Según Maye, mi sobrina, mi mamá presentó una crisis a las 6:30 am del miércoles 8 de julio, y ahí habría fallecido, pero el certificado de defunción dice que fue muerte natural a las 10:30 am. A esa hora repicó mi teléfono y comenzaron las peores pesadillas del resto de mi vida.
Sé Ministro que nada ni nadie revivirá a mi madre Eufemia, y además no podré borrar la conmoción que ha causado esto en el vivir de mi sobrina Maye, que sigue en El Prado, desconsolada. Sin embargo, Ministro, le solicito comedidamente que este momento que ha atravesado nuestras vidas en Cereté le sirva de referencia para apurar lo que corresponda en los centros hospitalarios del país que permita salvar vidas. Siento que mi mamá pudo tener otro destino, si el sistema de salud existente hoy en Colombia, se hubiera aplicado como es, pero definitivamente estamos algarete.
Ministro sé de sus ocupaciones y esmero para que todos seamos iguales ante las instituciones prestadoras del servicio de salud, pero sería importante que le echara una chequeadita a la manera como se viene ofreciendo el servicio a los cordobeses. Usted disculpe, que yo seguiré con mi dolor de hijo que siente que su mamá se murió sufriendo en un pasillo desatendido de urgencias de una clínica en Montería. Eso de verdad, duele mucho.
Cordialmente,
Fernando Rivas Villadiego
Hijo de Eufemia

5 Comments

  1. Buenos días, Mi nombre es Omar Marzola, Soy director Médico de Clínica Zayma- En primera medida deseo lamentar la desafortunada perdida para la Flia. Rivas Villadiego, toda perdida nos mueve y estremece en lo más profundo del alma. También lamentamos que en un acto de dolor -comprensible por la situación y su condición de periodista- El Sr. Fernando esté canalizando su dolor a través de la prensa y los medios sin previamente haber solicitado una evaluación o análisis del proceso de atención de su señora madre, para quien la institución desplegó un completo y ajustado grupo de medidas en procura de preservar su vida, la cual de manera desafortunada y debido a sus 85 años y su deteriorada condición de salud no resultó de la forma en que todos hubiésemos querido.

  2. Doctor Omar soy Carlos Javier Murcia le agradezco la respuesta para este lector. El papel de los medios de comunicación es el de servir de puente a los ciudadanos y las entidades en este caso usted como director. Y afortunadamente tuvo una respuesta. Siempre como medio estaremos dispuestos a escuchar y recibir noticias por parte de las entidades.

  3. En primera medida lamento que el sr director médico Omar Marzola, comience su tardía respuesta con descalificaciones. Debería revisar el récord, que deben tener, de la solicitud que se le hizo a la clínica tras la muerte de mi madre al correo institucional, info@clinicazayma.org si son cuidadosos y organizados ahí debe reposar la información requerida que nunca respondieron solo hasta este momento que los medios de comunicación publican esta carta.

    Sería importante que oficialmente responda el requerimiento que tiene los soportes y de los cuales tiene conocimiento la superintendencia de salud.

  4. Sr. Fernando, mi intención no es polemizar; la historia Clínica es un documento privado sujeto a custodia a la que ud sin duda tiene derecho, sin embargo, a nadie se le entrega vía correo electrónico dado que por ese medio no se puede verificar los requisitos de Ley del solicitante contemplados en la Resolución 1995. Hay un procedimiento institucional que garantiza la entrega a todos y cada uno de los pacientes y sus familiares, como se ha hecho durante 30 años de servicios a los más de 10 mil pacientes que atendemos mensualmente.
    Por otro lado, está haciendo usted un relato de lo comentado por su familiar, ud no presenció la atención y si no ha accedido a la historia como indica no sé cómo puede calificar objetivamente el servicio que se brindó.

  5. En cuanto a la respuesta del requerimiento, quiero garantizar que con el mayor de los gustos y fiel a nuestra política institucional responderemos dentro del marco de la Ley con amor y respeto. No nos mueve para hacerlo las versiones noticiosas o de prensa, si no el interés de ser trasparentes con nuestros usuarios a quienes día tras día les contestamos todas y cada una de las quejas, sugerencias y felicitaciones que nos trasmiten.

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