Editorial

Sin Uribe era un Congreso en muletas

carlos jjj

En el momento en que el expresidente, Álvaro Uribe Vélez, presentó la renuncia como senador con la finalidad de defenderse exclusivamente en el proceso por presunta manipulación de testigos, en el Congreso se vivió un frío parecido al que se siente en las funerarias.

Y ese sentimiento se debía que el legislativo así estaba cojo, pues iba a faltar una voz importante de la política colombiana y por la cual muchos colombianos votaron el pasado 17 de junio en la segunda vuelta presidencial.

Creo sin lugar a equivocarme que fue la verdadera encrucijada del senador Uribe Vélez, porque él sabía cuánto daño le podría hacer a su bancada con el retiro tempranero, pero sobre él también estaba el ánimo, regocijarse con su familia.

Quienes lo conocen saben que para Uribe Vélez la familia tiene un valor supremo. Sin embargo, luego de los últimos hechos, como desojando una margarita tomó la determinación más sabia, retener la renuncia al senado y continuar con su lucha desde el Congreso

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