Nota Política

Los retos ambientales de Colombia para el 2019

murillo gilberto
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Por Luis Gilberto Murillo exministro de Ambiente

 

Colombia no es ajena a la crisis ecológica, ambiental y del desarrollo que atraviesa el mundo entero. El país tiene enormes desafíos ambientales. Se hacho mucho

No es coincidencia que Colombia mejoró 43 posiciones en prestigioso Índice Global de Desempeño Ambiental de la Universidad de Yale. Se pasó del puesto 85 en 2014 al puesto 42 entre cerca de 200 países, por encima de Argentina, Brasil, Chile y México. Sólo superados por Costa Rica. El avance en las reformas institucionales, la calidad de las políticas públicas y los logros en la protección legal a perpetuidad de ecosistemas naturales estratégicos como los páramos, humedales, y parques naturales tan importantes como Chiribiquete, son una muestra de los avances. Sin embargo, es mucho más lo que falta por hacer. La deforestación, minería ilegal, contaminación de fuentes hídricas el manejo de los residuos siguen siendo problemas de alta complejidad. La velocidad del deterioro ambiental todavía supera con amplitud la capacidad de respuesta de la sociedad y de su institucionalidad democrática. Es por eso que hay muchos retos para el próximo año. Con base en mis vivencias y en mi propia perspectiva, quisiera mencionar sólo algunas líneas generales:

  • Acelerar las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático y disminución de la vulnerabilidad y el riesgo por eventos extremos del clima. Cada vez se sentirán con más fuerza las manifestaciones naturales del evidente cambio climático y eventos extremos del clima. Se debe concluir y acelera la puesta en marcha de los planes de implementación sectoriales y territoriales de cambio climático con las medidas previstas. En este sentido la transición energética, sobre todo la relacionada con eficiencia energética y el avance de los proyectos concretos de generación de energías renovables de fuentes no convencionales (eólica, solar, biomasa y térmica) es fundamental. Es imperativo dinamizar la implementación de la política de calidad del aire y de crecimiento verde. En materia regulatoria será necesario reglamentas la Ley 1931 de 2018 o ley de Gestión Integral del Cambio Climático.

 

  • Controlar la deforestación, consolidar y ampliar las áreas protegidas y las acciones de conservación de la biodiversidad, así como mantener altos niveles de restauración de áreas degradadas en un marco de ambiente y paz.

 

  1. La deforestación es sin duda el mayor reto de la actual coyuntura ambiental en Colombia. El impacto del acaparamiento de tierras, los cultivos ilícitos y la minería ilegal, entre otros, amparado en la falta de control territorial efectivo, no permite detener la deforestación. Detenerla es el gran reto del próximo año aplicando y perfeccionando las herramientas que se desarrollaron en estos dos últimos años. El desafío de la deforestación hay que convertirlo en una gran oportunidad. El país ha aprendido que el control de la deforestación debe hacerse articulando a la estrategia de erradicación y sustitución de cultivos y a los procesos territoriales de consolidación de la paz, en un marco titulación de tierras a campesinos que la requieren y tiene derecho a ella en zonas de frontera agropecuaria, manejo de bosques, gobernanza comunitaria y pagos por a las comunidades por los servicios ambientales que prestan estos ecosistemas. La Sentencia de la Corte Suprema de Justicia sobre deforestación en la Amazonía puede convertirse en una buena oportunidad de organizar una hoja de ruta con una alta dosis de legitimidad. Es necesario cerrar procesos de creación y ampliación de áreas protegidas, por ejemplo, las pendientes en la Orinoquía, la Serranía de San Lucas, La Sierra Nevada de Santa Marta, los humedales de categoría RAMSAR en zonas marino-costeras, entre otros.

 

  • Consolidar y expandir los mecanismos de protección del agua de los colombianos. Los páramos son la fábrica de agua de Colombia. En próximo año se debe finalizar la revisión del páramo de Santurban y establecer la delimitación definitiva del páramo de Pisba. Así mismo, se debe escalar la consolidación de la protección de los 37 complejos de páramos protegidos legalmente. La reglamentación de la Ley 1930 de 2018 o ley de gestión integral de los páramos es una tarea importante. Igualmente, la expedición del mapa nacional de humedales y el avance en la culminación de los Planes de ordenación y manejo de cuencas hidrográficas POMCAS prioritarias. La macro-cuencas del país como magdalena y cauca y la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta la implementación de la sentencia de la Corte Constitucional sobre le rio Atrato van a requerir de atención primordial.

 

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  • Apoyar y ampliar el papel de la sociedad civil, los medios de comunicación y las comunidades étnicas Negras/Afrocolombianas, Indígenas, Parameras y Campesinas en la protección ambiental, sobre todo de los bosques.La conciencia ambiental en Colombia se ha incrementado de manera exponencial. La sociedad civil, las comunidades locales y de la Colombia profunda, así como lo medios de comunicación y las redes sociales que les amplifican han sido determinantes en mantener los asuntos ambientales visibles en la agenda pública. El próximo año, el activismo de estos grupos debe resaltarse y promocionarse y apoyarse. Los pilotos de protección ambiental con comunidades de la Colombia profunda deben escalarse, por ejemplo el de Bajo Mira y Frontera con comunidades Negras/Afrocolombianas en el sur del Pacifico, con comunidades Indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta, con mujeres en la Ensenada de Utría y el golfo de Tribugá , con mujeres Negras Afro-Colombianas, o con comunidades campesinas – ex -cultivadores de coca – en Cero Azul, Guaviare. Estos son buenos proyectos para seguir apoyando el próximo año.

 

  • Lograr la aprobación del marco legal para una reforma fiscal ambiental integral y la modernización institucional y fortalecimiento del SINA, así como la reglamentación de importantes leyes recientes.Los asuntos institucionales y de política pública por engorros y poco atractivos que sean hacen parte de los desafíos a seguir abordando en el 2019. Se deben consolidar los mercados voluntarios de emisiones de carbono y empezar el diseño y experimentación de los mercados obligatorio previsto en la ley 1931 de 2018 a través del Programa Nacional de Cupos Transables de Emisión Gases Efecto Invernadero. Igualmente, después de cinco años de implementación exitosa, el Programa BanCO2 de las CARs está listo para el gran salto en e 2019. Igual los emprendimientos y negocios verdes y algunas políticas estratégicas como la de crecimiento verde, mejoramiento de la calidad del aire, conservación de la biodiversidad, restauración de zonas y ecosistemas degradados y gestión integral de residuos sólidos basados en la economía circular. Esperemos que al año 2019, al inicio de un nuevo gobernó, sea el año en que se reglamente la función ambiental de las comunidades Negras/Afrocolombianas (Ley 70/93) e Indígenas y se apruebe en el congreso una profunda reforma fiscal ambiental acompañada de la modernización y fortalecimiento del Sistema Nacional Ambiental. Ya por ultimo incluir de manera prominente la dimensión ambiental y de desarrollo sostenible en el próximo Plan Nacional de Desarrollo 2018 – 2022.A grandes problemas grandes soluciones. La agenda ambiental para 2019 es bastante robusta. No se puede dejar sólo al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y a las entidades del SINA. Se requiere el liderazgo de todo gobierno en cabeza del Presidente de la República. Pero más allá de eso, se requiere el liderazgo y compromiso constante de la ciudadanía en sus múltiples ambientalismos. De lo contrario, como suele suceder, el año entrante por esta época, estaremos repitiendo mucho de lo aquí escrito.

 

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