Nota Política

LEY DE REGIONES EL CAMINO HACIA LA TRASNFORMACIÓN DEL PAÍS

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Por Tomás Murcia

Más de un cuarto de siglo  tuvo que esperar Colombia para que se pudiera hacer realidad un sueño plasmado en los artículos 306 y 307 de la Constitución Política de 1991, y así, poder empezar a desarrollar propósitos comunes regionales que sin duda serán el mejor modelo de crecimiento y superación de las brechas sociales en los próximos 10 años, en una Nación, caracterizada por estar constituida por regiones de similares condiciones, pero a la vez, marcada por grandes desigualdades sociales entre una y otra.

La Ley de Regiones, es un gran avance para todo el territorio nacional, en el entendido que abre un camino más amplio y de mejor transitabilidad para romper la engorrosa y muy arraigada centralización que padecemos. Este modelo de desarrollo social, bien pensado por el constituyente del 91, debe acentuarse sobre dos pilares fundamentales, para evitar que las inversiones de los recursos sigan siendo dilapidadas por las agiles artimañas de la corrupción y la politiquería; la planeación y la intervención social tanto en las iniciativas comunes que pretendan implementar como en la vigilancia de la ejecución de las mismas, deben estar arraigadas en la responsabilidad de las regiones como en la sociedad misma, la cual debe ser la más interesada en los modelos concertados de inversiones planificadas para las  regiones.

Este proceso de autonomía regional, solo podrá salir adelante y constituirse como agente de progreso de los territorios que la conforman, siempre y cuando tenga como elemento central a la sociedad misma, de lo contrario, se podría correr la misma suerte que les ocurrió a los CORPES (Consejos Regionales de Planificación) y al de las SIPUR. (Sistema Integrado de Planificación Urbana  Regional).

Esta nueva ley, llega en un momento crucial para el País, la cual permitirá que las regiones tengan mayor factibilidad de implementación de propósitos comunes sin que medie el conflicto armado que tanto atrasó las salidas hacia una consolidación territorial enmarcada y caracterizadas por las particularidades culturales, sociales, económicas y ambientales de muchas regiones Colombianas. No en vano, el objeto de la ley señala lo siguiente. “Las partes enunciadas constituyen el objeto de la normas orgánicas, sobre las cuales se pretende legislar para fortalecer la Región Administrativa de Planificación y establecer las condiciones para su conversión en Región Entidad Territorial así como, para regular las relaciones entre estas y las otras entidades territoriales existentes, en desarrollo de los artículos 306 y 307 de la Constitución Nacional y en aplicación del enfoque territorial y los principios de Integración territorial e inclusión social y fortalecimiento y articulación institucional establecidos para la implementación de acuerdo final de paz suscrito entre el Gobierno Nacional y las FARC EP”.

El nuevo texto aprobado, el cual se encuentra en el escritorio del Presidente para su sanción, modifica el articulado de la Ley 1454 de 2011  o también llamada la LOT. Solicitud que desde hace varios años y desde los distintos escenarios tanto mediáticos como académicos habíamos requerido. Estos cambios implementados, traerán consigo que las nuevas RAP (Regiones de Planificación Administrativas), puedan promover, fomentar, diseñar, asesorar, participar, gestionar, contratar y ejecutar los proyectos de interés regional, lo anterior no quiere decir, que dos regiones sin continuidad geográfica, no puedan tener alianzas y relaciones comerciales o culturales momentáneas, ello con el objetivo afianzar las relaciones  entre todas las regiones del País implementando una visión nacional, enfocada hacia el crecimiento regional. Sin embrago, darle aplicabilidad al numeral 4 del artículo 4 de la ley, constituye el propósito principal de creación de las regiones.

En fin, la nueva ley, crea una inmensa oportunidad de crecimiento regional, consolidado en la unión nacional de regiones, que sin duda nos traerá una mejor proyección del futuro social que debe tener Colombia, el cual, resulta algunas veces incierto y sometido al alea o los caprichos de los gobernantes de turno, tanto regionales como nacionales. Lo que quiere decir, que poder estructurar una progresión de obras durante los próximos años, (no deben ser más de 6 o 7) las cuales deben tener todas las garantías tanto de estructuración, planeación como de ejecución en el enfoque que desde la misma unidad de las regiones se les dé, con el único fin del beneficio mutuo y del desarrollo regional del país, representará una transformación nunca antes vista en toda nuestra historia nacional.

A la ley, hay que darle un tiempo para que empiece a tener una proyección y visualización en el concierto territorial de las regiones, sus funciones y sus organismos deben acentuar sus posturas en edificar una estructuración y proyección de las obras más relevantes que se requieren en las regiones y, por consiguiente afianzar la conectividad nacional con las mismas, desde varios puntos de vista, tales como vías, salud, medio ambiente y agro. Entre otros.

En Colombia, no se necita ser muy estudioso de las obras que se requieren en los próximos 10 años, para tener un avance gigantesco en el concierto de nuestra región continental, entre ellas podríamos enunciar la que sin duda debe ser la más importante y, que nos es otra, que devolverle al País algo que nunca se debió haber dejado caer, conectar a la capital de la república con las dos costas en menos de siete horas por vía férrea, este debe ser el propósito mejor edificado para lograr una interacción regional plena y de muy fácil alcance, el día, en que volquemos nuestro futuro hacia el tren. Colombia tendrá un panorama de conectividad inmenso, de mejoramiento económico, social y de calidad de vida, jamás experimentado. De igual forma, poder tener comunicación vial con la hermana Panamá, (serpenteando la costa) permitirá que la movilidad entre la costa atlántica colombiana y centro américa con el interior del País,  incrementen los mercados de la industria nacional y la elaboración de productos dentro de un mercado, que ha sido  poco penetrado por la economía interna nuestra, sin dejar atrás, el enorme intercambio cultural y productivo que se puede alcanzar. Estas dos obras nuevas, (también se requiere de las terminaciones de las dobles calzadas entre el interior y las costas) permitirán que las regiones tengan mejor articulación, mejoren su producción y se extiendan a nuevos mercados. Por eso, es tan importante que las obras regionales estén sincronizadas con los megos proyectos nacionales, refiriéndonos a temas de infraestructura.

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