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VERSIÓN FIDEDIGNA Sobre “EMBAJADOR DE LA INDIA”

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Monseñor Libardo Ramírez Gómez, Obispo Emérito de Garzón Huila, hace memoria fiel de la versión que tuvo sobre lo acontecido, realmente, con la presencia del “Embajador de la India”, en Neiva.

1°.- Datos Iniciales. Otras versiones.
El lapso de tiempo fue entre el 10 y el 17 de diciembre de 1962. Yo había regresado de mis estudios en Roma (1959), y, tres años después, vino a tejerse esta novela viva, que escribió Jaime Torres Holguín, yo diría que casi involuntariamente. El comenzó, como decimos popularmente, por “cuentear” a un compañero de viaje, y ahí fue el inicio de todo, porque éste entregó a un amigo muy cívico, Álvaro Díaz Collazos, una versión de Jaime de su personalidad, en privado, y sin nada de pretensiones de engañar a nadie. Le dijo Jaime que él era hindú, y estaba como Cónsul General de la India, que venía a un asunto muy privado al Huila, y quería ir hasta San Agustín.
He comparado la versión que tengo de esos hechos, en primer término con el libro de Humberto Calderón Devia, titulado “ESTE ES MI HUILA”, segunda edición, en donde, al final, consignó algunos hechos extraordinarios acaecidos en la región, entre ellos lo del “Embajador de la India”. Encontré, allí, algunas imprecisiones, por lo que llamé a Humberto, y le dije, que me parecía bueno la versión de lo que personalmente oí, y palpé en esos días.
He completado datos con una presentación, bastante completa, que al haberse cumplido los 50 años de ese hecho, en el 2015, hizo Vicente Silva Vargas, algo más exacta que los datos de Humberto. También he conocido unas declaraciones cortas de un testigo presencial, Urbano Cabrera, también participante en esta novela, y quien, finalmente, fue el que vino a revelar la identidad verdadera del personaje que estaba interpretando al “Embajador de la India”, como se le siguió llamando.
2. Mi conocimiento personal de Jaime Torres
Hablo sobre el tema por cercanía con él y su familia. Tengo datos de su origen, entre ellos que son sus padres Don Julio Torres y Doña Eugenia Holguín; tuvo tres hermanas: María Eugenia, Carmen Lucia (a la que le decían Lucero) y Fanny. Lo referente al parentesco con Mons. Félix María Torres, al que ellos le decían “tío”, es una fábula surgida del hecho de que cuando Jaime y sus hermanitas estaban pequeños, Monseñor, recién egresado del Seminario, tuvo que esperar, como en mi caso, dos años para la Ordenación Sacerdotal, debido a que terminamos muy jóvenes, siendo acogido en la casa de los padres de Jaime. Los hijos de Don Julio compartían, entonces, y, coincidencialmente, tenían el mismo apellido con Mons. Félix María, pero sin ningún parentesco. Ellos lo hospedaron muy bien, y los niños lo trataban como si fuera un verdadero tío, siendo solo un muy buen amigo de la familia en esos años de estudio en Bogotá, de Derecho Canónico.
Jaime nació en Cali en el año 1934, por lo que en el Seminario le decíamos “el caleño”. No tengo precisión sobre sus primeros años de bachillerato, pero sí recuerdo su presencia en el Seminario de Garzón, en la década del 50, muy amigo del Rector que era un padre húngaro, el padre Guillermo Ruszik, con el que simpatizaron sobre todo porque el padre Ruszik tocaba violín y a Jaime le gustaba, también, ese arte. También se hizo muy amigo de Hernán Ricci, hijo de Don Ricardo Ricci, de Pitalito, y de Doña Laura Orozco. Hernán era bastante parecido a Jaime porque eran muy soñadores, y, como decimos popularmente, habladores y de “mucha carreta”. Hernán se hizo después médico y vive, todavía, en España.
3. Mi conocimiento personal
Mi conocimiento personal de Jaime fue primero, como está dicho, en el Seminario, de la década del 50. Después estuve hospedado, en el año 56, en casa de sus padres, cuando estábamos preparándonos con el padre Manuel Antonio Parra, Toño, para viajar a Roma. Nos hospedamos en esa casa como unos ocho días, preparando asuntos de viaje. Ahí conocimos a toda la digna familia de Jaime. También, por ser muy amigo de Mons. Torres, y cuándo ya había transcurrido lo de la famosa novela de Jaime como “Embajador”, con él estuvimos pendientes de los detalles posteriores, y relatos sobre las circunstancias que se vivieron. Comenté, posteriormente con algunos testigos de Neiva, quienes me dieron datos bastante precisos sobre cosas que se mencionan en la canción de Jorge Villamil, que es más acorde con la realidad que la famosa película que hicieron después, con muchas inexactitudes.
4. Sus particularidades. Su final
Particularidades de Jaime, las resalta, fielmente, Vicente Silva, en escrito relacionado con este tema, que facilitaron su famoso papel de “Embajador de la India”. Su mismo físico, su estatura, su color, su estilo, ser conocedor de muchas cosas de cultura oriental (inclusive sabía practicar el yoga). Hablaba bastante bien el inglés, tenía buena información sobre la India, basada en sus lecturas sobre ese país y sobre toda esa cultura hindú. Luego, repito, su mente soñadora lo hacía interesarse por los asuntos relacionados con el Oriente, y, también, desde joven, y recién salido del Seminario, comenzó a mostrar habilidad para asuntos comerciales, que lo habilitaba para poder hablar de negocios con facilidad.
Después de todas las historias que tuvimos con su presencia en el Huila como “supuesto embajador”, como lo llamó Villamil, su final fue en Connecticut, Estados Unidos, donde murió de un infarto en 1988, dejando esposa y un hijo.
5. Inicio del “novelón”
El hecho que desencadenó la historia de este “novelón”, ya algo he dicho, fue que Jaime se había encontrado en el autoferreo que venía del Espinal hacia Neiva con Álvaro Díaz Collazos. Aldichar, pero después he precisado que la charla inicial de Jaime no fue con Álvaro Díaz sino con un arquitecto que iba para San Agustín. Jaime tomó el autoferreo en El Espinal, se encontró a ese arquitecto, quien le metió charla, y, desde el principio, comenzó solamente a dárselas, no para tejer una novela sino para meterle el “cañazo” a ese señor, que él era un personaje que venía del Oriente. Tal vez el interlocutor insinuó que tenía tipo oriental. Al ver que le iba creyendo, entonces, optó Jaime en presentarse como alguien importante, y empieza a hablar con frases un poco trabadas, medio inglés, medio español, medio oriental, y le dijo que lo real era que era “Cónsul General de la India”, pidiéndole que no lo revelara porque él venía de una forma muy secreta en su viaje, y no quería que nadie advirtiera su presencia.
Le comentó, luego, Jaime, al interlocutor, que le había tocado subirse al autoférreo porque se le había varado su carro oficial. Agregó que había dejado sus pertenencias en el carro porque tenía urgencia de llegar a Neiva, y que después le iban a llevar sus cosas a donde estuviera hospedado. Esa es, grosso modo, la charla que tiene Jaime con ese arquitecto. Pero, apenas llegan a Neiva, como el arquitecto era amigo de Aldichar, apenas lo saluda le dice que le trae la primicia de que en el autoferreo venía un personaje importante, nada más y nada menos que el “Cónsul General de la India”, aclarándole que venía de forma muy secreta. Aldíchar muy atento (no por zalamerías o por lambonerías), por la gentileza y hospitalidad de los huilenses, cuando supo que venía tal personaje, pensó que había qué atenderlo con amabilidad y decoro. Entonces, Álvaro, por atento, apenas supo y conoció al “Cónsul” le dijo: “bueno señor Cónsul ¿usted en donde se va a hospedar?” “No, yo busco”, le dijo Jaime. “No, no, no, usted no se puede hospedar en cualquier parte, tiene que ir al mejor hotel que hay aquí en Neiva y se llama el “Hotel Plaza”. Así lo llevó al Hotel Plaza, lo presentó allá para que se registrara. Así Jaime se vio forzado, con todos los cuentos que le había metido al amigo de Álvaro, y que éste había creído plenamente, aceptar a hospedarse en el hotel. Cuando llegó allá se inscribió como “Jaime Torres Holguín”, con su propio nombre, él no estaba engañando a nadie. Aldíchar advirtió a los del hotel que ese nombre era ficticio y que se trataba de un personaje que venía de incognito. Cuando ya se les dio esa versión le organizaron muy bien su pieza en el hotel.
6. Relacionamiento con Gobernador y con personalidades de Neiva
El dato que recibí, después, fue que en seguida Álvaro llamó al Gobernador, que era el Dr. Gustavo Salazar Tapiero, para contarle que en el Hotel Plaza había un personaje que no lo podía dejar pasar desapercibido, pues se trataba del “Cónsul General de la India”. Mi versión fue que el Gobernador le había creído pronto, otras versiones dicen que él lo dudó mucho, que dijo que había que averiguar un poco, pero como en esa fecha no había Embajada de la India en Colombia, no tuvo con quien indagarlo. Luego, ante la presión de Álvaro que le decía: “bueno ¿ya hizo algo?”, el Gobernador llamó al “personaje hindú”. Cuando Jaime recibió la llamada del Gobernador, comenzó a pensar que tenía qué afrontar “el cuento”, pero no pensó hasta donde iría. Me cuentan que le dijo al Gobernador: “sí señor Gobernador aquí estoy, hospedado, un señor Álvaro me hospedó acá”. Entonces comienza la relación con el Gobernador.
Dicen otras versiones que el Gobernador le hizo visita con sus empleados, eso para mí es nuevo, creo que Vicente cayó en la trampa de la fábula, afirmando eso. Pero sí está establecido que el Gobernador lo llamó, que comenzó a ser atento, no tanto con los honores y condecoraciones en la plaza de Neiva, como muestran en la película, sino que comienzan a relacionarse y se va desarrollando todo lo de la atención en el hotel, sin necesidad de meter el detalle de que hacía yoga, y sin que se inventara un nombre enredado, para seguir “metiendo el cuento”, sin propósito de engañar a nadie en las proporciones que le atribuyen.
Entran, luego, el “supuesto Embajador” en intercambios con gente de Neiva, como Abelardo García Salas, un médico reconocido en la ciudad, el periodista Sapo Villoria y varios periodistas más. Alguien ha comentado que a los periodistas les llamó la atención el tema, ya que, debido a la situación de orden público, y con tanta violencia por la que atravesaba el Departamento, había algo nuevo, y, por eso siguieron detrás del “Embajador”. Tuve la versión del encuentro personal de Jaime con Don Oliverio Lara, en el Hotel Plaza, ya que Don Oliverio era su dueño y vivía allí. Jaime le habla exactamente de detalles de la India, y, Don Oliverio, quien en las mañanas, cuando oía noticias, leía una enciclopedia y luego salía al comedor a hablar de esas novedades, dándoselas de que sabía muchísimo de varios países del mundo, entonces, feliz, se encuentra con Jaime para hablar del tema, y éste le sostiene la charla. Existe la posibilidad de que más adelante se haya realizado reunión o paseo a la finca de Don Oliverio, “Trapichito”, cerca de Neiva.
Otra versión que oí, desde el principio, pienso que fue cierta, que en esos días Jaime llamó por teléfono a la Casa Cural del centro de Neiva, que queda a pocos pasos del Hotel, pues era muy conocido con Monseñor Rómulo Trujillo, paisano y muy amigo de Monseñor Torres. Que al hablar como “Embajador de la India”, le dijo: “he sabido que la Papa está enferma”. Dicen que a Monseñor le pareció extraña esa conversación, y que, luego, Jaime, fue personalmente a saludarlo, y cuando le preguntaron qué hacía por ahí, él, Jaime, les había respondido que “estaba acompañando al Embajador de la India”. Esto lo hizo con el fin de que si lo llegaran a ver los Sacerdotes, quienes lo conocían, no creyeran que él fuera el “Embajador”, sino un acompañante, para cuidarse en salud.
7. Atenciones y revelación del personaje
Luego siguen las muy posibles atenciones en Trapichito, en donde se dice que terminó haciendo yoga y hablando medio trabado, insinuando que era extraño para él el panorama y la comida. También está el dato que Villamil saca en la canción, que posiblemente hablando con las damas de Neiva, les ofreció vestimenta fina, de la India. No hubo nada de romances, eso se lo inventaron para la película. Sobre las damas tuve especial versión, pronto, de que la señora Judith Vanegas, hija de Don Ángel Vanegas, casada con el Secretario de Gobierno, Enrique Martínez, esa tarde le dijo a él que “las mujeres tienen un sexto sentido”, y que por eso se le ocurría que ese señor no era ningún diplomático. Enrique le comentó al Gobernador, pero éste, que ya estaba muy convencido de la autenticidad del “Embajador”, le contestó que “cómo se les ocurría pensar y decir eso”, que “si ese señor no es diplomático, entonces no habría ningún diplomático”.
Más adelante vino lo de la fiesta, y la versión de los “honores militares”, de lo cual dice Urbano Cabrera que es falso que hubiera esos honores oficiales para el “Embajador”, pero sí atenciones, y que estaban celebrando la fiesta de Santa Bárbara. La versión que yo he tenido es, que, estando en la fiesta, apareció Urbano, condiscípulo de Jaime en el Seminario, quien se dio cuenta que el tal “Embajador” era Jaime Torres, fue y lo saludó con su propio nombre. Jaime se sorprendió, lo llamó aparte y le dijo que se callara y que “dejara caminar la cosa”. (Esto es parte de la versión oficial que da el mismo Urbano). También supe que, poco después, Urbano le dijo al Juez Jesús María López, Chucho López, condiscípulo también del Seminario, que el supuesto “Embajador” era Jaime Torres, y que debía como Juez poner en evidencia esa novela que se estaba tejiendo. Otra versión es que Urbano le contó a Ignacio Solano, Secretario de Hacienda de la época, y éste, a su vez, se lo hace saber al Gobernador. El Gobernador se sorprende, pero se da cuenta que habían hecho el ridículo, y se comenta que hasta ordenó desaparecer todos los archivos fotográficos.
Chucho López se comunicó con el Das, el cual sin orden de arresto detiene a Jaime. Ya detenido, Jaime, le toca a Chucho afrontar el caso. Fue el defensor Plazas Alcid, en este juicio en contra de Jaime. Se constató que él siempre dijo su nombre, propio y no que era el “Embajador”, pero que por la presentación en privado que hizo en el mencionado viaje, ya nadie se lo creyó, su propio nombre, sino que implementaron que era por ocultar lo de ser lo de “Cónsul General de la India”. No se le comprobó ningún delito, ni suplantación, ni falsificación de documentos, y fue puesto en libertad para regresar a Bogotá.
Precisiones Generales
Se pueden sacar en limpio, en primer término, éstas anotaciones: Que, al quedar libre Jaime se entrevistó con Chucho y con Urbano, y regresó tranquilo a su casa; que viajó después a Puerto Rico a ser colaborador en la Universidad Santo Tomás; que fue hombre destacado, honesto y su familia lo recuerda con cariño.
Hay muchas imprecisiones, en comentarios y escritos, como que Jaime era un pícaro, pero no, Jaime no lo era, Sencillamente lo metieron en el cuento y él “sostuvo la caña”. La gente tampoco fue ingenua, pues una vez en el rol en que se vio metido, Jaime fue muy hábil para sostener el rol en que se vio metido, sus “mencionadas particularidades” le ayudaron, pero, al final tenía que ser descubierto.
Neiva fue burlada, y su clase diligente con ella. En Garzón, contentos por haberse burlado de los neivanos, por esa emulación entre las dos poblaciones, y haber sostenido picarescamente esa versión ante distintas personas. Entre los neivanos esta novela produjo rabia y vergüenza. Que ¿el “Embajador” se burló de todo el Huila? ¡No! ¡Se burló de un grupo de Neiva!
Después todo parece un “novelón”, que viene a convertirse en una leyenda a nivel nacional, que se hizo célebre con la misma canción de Villamil, con distorsiones en la película que se hizo, luego.
Precisiones personales.
Creo conveniente resaltar esto puntos:
Jaime no falsificó ninguna firma en el hotel. No hubo un homenaje público, en la plaza de Neiva, ni honores militares. El intento de fuga y unas conversaciones de lo que habla la película, con un amigo, al respecto, son cosas que no encajan con lo realmente sucedido. Jaime nunca pensó en algún plan de engaño, las cosas se fueron dando. Por su ingenio solo hizo algunas cosas, para sostener el rol en que se vio metido.
Las atenciones, en especial las de Álvaro Díaz y del Gobierno, no fueron con el espíritu de “lambonería”, sino de atención y hospitalidad, no de “ingenuidad”, ni mucho menos de “estupidez” regional. Esos son calificativos fuertes y salidos de contexto. Lo que sucedió fue algo ocasional y con detalles que llevaron a creer en el papel en el cual Jaime se vio metido. La canción me parece muy bien, muy picaresca.
Jaime Torres fue una persona muy sincera, no pretendió nada malo, ni hacer figura, lo llevaron a su papel de “Embajador” las circunstancias. Urbano Cabrera hombre honesto, sin protagonismo. Guillermo Plazas Alcid, director del periódico “El Debate”, y Abogado de Jaime, obró con gran rectitud.
Se habla que Jaime pensaba poner fin a todo ese novelón invitando a quienes le habían hecho atenciones a una gran cena en el Hotel Plaza, en la cual descubriría su autenticidad y le pediría, a los invitados que pagaran la cuenta. Esto se frustró con su prisión y el desenlace comentado.

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