Editorial

Unirnos por la paz y contra la des-esperanza

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Esperanza Andrade

Debido a lamentables hechos de recientes días, equivocadamente parece estarse generando en el país una percepción de incertidumbre y frustración frente a los esfuerzos de la institucionalidad nacional por asegurar una paz estable y duradera para todos los colombianos.

Por eso, mi llamado a todos los ciudadanos, de todas las condiciones sociales y posiciones políticas, es a no caer en la DES-ESPERANZA, la tristeza y el pesimismo. Los invito a ver en lo sucedido -casos aislados- una oportunidad para fortalecernos como nación, defender la democracia y unirnos en torno a la salvaguardia de la paz y la sana convivencia.

Es importante recordar que con la suscripción del Acuerdo de La Habana la guerrilla de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) dejó de existir para transformarse en un partido político y actuar dentro de la legalidad y la constitucionalidad. Sin embargo, y como siempre acontece en procesos de negociación similares, no se logró el compromiso de la totalidad de los integrantes. Una disidencia menor de hombres ha preferido continuar con sus actividades ilegítimas con el costo de perder la categoría de insurgentes y situarse como delincuentes comunes, que deben ser perseguidos con toda la capacidad militar y judicial del Estado colombiano.

En contravía, cerca de 10.000 combatientes que se desmovilizaron, que dejaron las armas, hoy se mantienen firmes y respetuosos de lo acordado, pese a las dificultades y obstáculos encontrados en el desarrollo del proceso de reintegración a la sociedad. Es por ellos, principalmente, que debemos persistir en la pacificación, con sus compromisos, evitando así que puedan ser arrastrados nuevamente a la criminalidad. Pero también por el pueblo colombiano, por quienes hemos sufrido y vivido la violencia

Debemos estar además alerta a comentarios públicos y privados, llenos de anarquía, que pretenden confundir a la opinión pública, haciéndonos creer que son iguales desmovilizados y disidentes. ¡No, lo que hay es un grupo de delincuentes que nunca ha querido hacer la paz por ambiciones personales de distinto origen y razón!

Así mismo, es grave el escenario que se empieza a instalar en el país a días de las elecciones territoriales, con atentados a candidatos y líderes sociales. Respetemos las opiniones y no estigmaticemos a ningún actor para así vivir unos comicios democráticos y en paz.

Con estas precisiones los convoco a la ESPERANZA, a continuar trasegando con amor e ilusión el camino de la paz, que implica riesgos, altibajos y hasta retrocesos, pero como ya lo dijo Carlos Vives: “La vida es como una bicicleta… debemos pedalear para no caernos”.

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