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Cavernas y cuevas de El Peñón, con potencial turístico mundial

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La región cárstica de este municipio de Santander cuenta con un gran potencial para el desarrollo del espeleoturismo, basado en sistemas subterráneos como cuevas, cavernas o grutas, de una forma sostenible.

El relieve cárstico se refiere a una formación geológica que se origina por acción de las aguas lluvia sobre las rocas. El agua ácida disuelve las rocas de calcio generando procesos de erosión que dan origen a galerías, pasadizos y expresiones geológicas subterráneas en las que se presentan ecosistemas frágiles y complejos.

El municipio de El Peñón se encuentra dentro de la formación geológica Rosa Blanca –compuesta por rocas calizas grises, dolomitas y lutitas– que se halla en el altiplano cundiboyacense, la cordillera Oriental de los Andes colombianos y la cuenca media del río Magdalena.

Según el estudio de un sistema de cuevas y cavernas presentes en esta región, realizado por el biólogo Nicolás Valdivieso, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el turismo representa una alternativa económica para la comunidad de la zona, mayormente campesina, con el fin de aliviar su situación de pobreza, mejorar su calidad de vida y conservar el frágil ecosistema subterráneo.

Debido al conflicto vivido hasta 2016, esta zona no había sido explorada a profundidad, por lo que la información científica disponible sobre estos ecosistemas subterráneos aún es insuficiente.

No obstante, la expedición Colombia Bio, Cavernas de Santander, liderada por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en 2016, y en la que el biólogo participó como parte del grupo estudiantil Evolución y Ecología de Mamíferos Neotropicales, permitió registrar la particular belleza paisajística, la diversidad de organismos biológicos y de recursos genéticos que alberga el área, punto de origen para la investigación.

Turismo sostenible

Para analizar el potencial “se desarrolló un diagnóstico de las dimensiones, social, económica, histórica y ecológica de la región, a través de una revisión bibliográfica y de datos registrados en entrevistas semiestructuradas que se realizaron a guías y operadores de servicios turísticos locales y externos, líderes de la comunidad y actores de la institucionalidad local como la Alcaldía y la Personería del municipio”, comentó el investigador.

Este primer paso permitió identificar cavernas y lugares de interés turístico a los que se les aplicó una metodología de análisis de la capacidad de carga física y ecológica.

“El objetivo era evidenciar la condición actual de la infraestructura del municipio y las particularidades ecosistémicas presentes a la luz del número de turistas, cuyas actividades se pueden desarrollar cómodamente sin generar un impacto significativo”, explica el magíster Valdivieso.

Así se definieron escenarios posibles para que El Peñón pueda orientar su desarrollo turístico en términos de la ampliación de sus capacidades físicas y la cualificación de su recurso humano.

Su importancia radica en los servicios ecosistémicos asociados, es decir los bienes y servicios que provee El Peñón, como el abastecimiento de agua y el mantenimiento de poblaciones de organismos biológicos especializados. Así mismo, se destaca su potencial para el desarrollo de estudios científicos en áreas como biología, geología, paleoclimatología, arqueología y paleontología.

Con esto, el turismo se convierte en una alternativa económica en contraposición con la proyección de explotación minera que existe en esta región. “El turismo puede generar incluso iguales o peores impactos ambientales que las actividades mineras si no se desarrollan de manera equilibrada, por lo que es necesario que se aborde siempre desde el enfoque de la sostenibilidad”, advierte el investigador.

Para él, es vital que el turismo que se desarrolle por las entidades e instituciones científicas no genere dinámica extractivista, porque esto genera fracturas y desconfianza entre la comunidad.

En cambio propone que el Estado promueva el afianzamiento de la sostenibilidad en la zona, limitada por la falta de infraestructura física e institucional, además de la escasa oferta de transporte público y de conectividad vial con todas las veredas.

En 2018, el espeleólogo Jesús Fernández, miembro de la organización Espeleo-Colombia, identificó 118 unidades subterráneas en El Peñón, es decir la región de Colombia con mayor densidad de cavernas por unidad de área hasta la actualidad.

“Alternativas como el turismo sostenible y la protección de la economía campesina y de los ecosistemas subterráneos evitan la migración de las generaciones jóvenes a las ciudades, promueven formas de vida digna en el territorio y consolidan una cultura de paz”, concluyó el magíster.

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