Entrevistas

Comediante chileno que se enamoró de Colombia

Dru Domínguez, artista chileno, que llegó tan solo por unos días a Colombia de vacaciones, pero se enamoró tanto del país que decidió quedarse y dedicarse a la comedia, empezó su historia en el Chorro de Quevedo, y hoy es reconocido por los colombianos, actualmente trabaja en SIMONA Bar, ubicado en la calle 85 al norte de Bogotá, donde este medio se lo encontró y se interesó en su historia de comediante.

¿Cuál es su nombre y hace cuánto está en Colombia como comediante?

«Mi nombre es Dru Domínguez, llevo en Colombia aproximadamente entre 7 y 8 años».

¿Usted es comediante?

«Yo lo que hago es un stand comedia, realmente la diferencia entre un cuenta chiste, y Stand-Up Cmedy, es que cuando usted escucha a un cuenta chistes, usted se ríe cuando cuenta un chiste, en cambio yo cuento historias, y la gente se ríe cuando se identifica con la historia».

¿Son historias basadas en la vida real?

«Sí en realidad son historias personales, pero cuando las cuenta me doy cuenta, que soy el único que vivo esas cosas, y la gente después se ríe mucho, y además mi rutina de humor se basa en una radiografía de la sociedad Colombiana, desde la perspectiva de un extranjero, yo soy chileno».

¿Por qué llegó a Colombia?

«La verdad, yo venía de vacaciones, venía por tres semanas, y cuando me di cuenta ya tenía como cinco años. Soy actor profesional, descubrí la oportunidad de quedarme en mi carrera en este país, Colombia es un país que produce mucha televisión y de muy buena calidad, me quede, y trabajo en Colombia hace 8 años filmando comerciales de televisión, he filmado unos 150 comerciales de televisión, y la comedia surgió a partir, de que yo era un actor cómico, y me caracterizaba por hacer grabaciones cómicas, muchos comediantes de estándar me decían, tu deberías ser comediante porque tiene como la chispa. Empecé entonces como cuentero en el chorro de Quevedo, en Maloca, en el parque Lourdes, y luego fuimos llegando a ser estándar comedia, en discotecas, en empresas y ahora estoy en Simona Bar que es uno de los clubes más importantes de Bogotá y de Colombia entera, aquí vienen comediantes importantes  de este país, estamos haciendo una labor para alegrarles el corazón a las personas».

¿Le dio temor llegar a un país en guerra?

«Le puedo contar que al principio lo que sabía de Colombia, lo aprendí por medio de las narco-novelas. Incluso en mi cabeza había una confusión muy grande, porque en mi tierra cuando uno necesita un medicamento lo va a comprar a la farmacia, pero en Colombia la farmacia se llama droguerías, y yo no sabía, y empecé a ver eso, y dije la realidad supera la ficción. Había escuchado que algunas sustancias ilícitas la llamaban perico, y al café con leche, y a los huevos revueltos lo llamaban perico, y yo pedía a la señora un café y me respondía solo me queda el perico y ya lo empecé encontrar en mi rutina, y después de recorrer Colombia encontré que no era un país de narcotraficante y prostitutas que me querían vender las narco novelas, me di cuenta el país era de atletas, que tiene 28 medallas olímpicas, de grandes artísticas, de gente importante, dos premios nobeles, descubrí que Colombia no era un país en guerra, hoy para mí el país es de gente guerrera».

¿Ha pensado dedicarse a la sátira política?

«Me parece que es un tema delicado, para mí el único comediante que ha tenido el coraje, y la inteligencia de hacer el verdadero humor político fue Jaime Garzón, no habido otros después de él, y como extranjero no sé si esa sea mi labor».

¿Usted se siente hoy colombiano?

«Hoy soy chilombiano, y la conexión que he tenido con los colombianos es tan grande que decidí quedarme aquí».           

 

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