Columnistas

De regreso a Colombia

Por

Stiven Calle Oquendo

Estoy próximo a finalizar un importante periodo de mi vida, mi primera alteración a la Planta Externa, en la Embajada de Colombia en México, y de comenzar otro igualmente relevante, mi regreso a los pasillos del Palacio de San Carlos.

Decir que siento nostalgia es poco, México es un país que desde el primer momento hizo justicia a esa máxima mexicana que se repite una y otra vez, «esta es su casa».
Al cerrar los ojos me es imposible dejar de pensar en todo lo que significa vivir en este país… el sabor de unos tacos de asada, un guacamole con chicharrón o unos chilaquiles con pollo (que les digo de los «Charliequiles»); los colores de un pueblo mágico, de un día de muertos o de un alebrije; la emoción y el patriotismo de un 16 de septiembre, con banderas ondeando en las ventanas de las casas y en los platos de chile en nogada; la majestuosidad de una historia repleta de relatos de serpientes emplumadas, ciudades de dioses y aguilas en nopales; y la calidez de un pueblo que no es solo amable, es familia.
A pesar de que en este momento es difícil apaciguar la tristeza y la nostalgia, me voy con la enorme alegría de saber que está tierra me regaló una chilanga, una que, cada día, nos recordará a mi esposa y a mí cuánto pudimos amar a México.
Esta publicación es para ella, para Gabriela, para prometerle que, más pronto que tarde, la llevaremos a conocer su otra nación, la nación de la virgen de Guadalupe, de los aztecas, de los mayas, de tantos amigos que aquí se quedan y de una familia q se convirtió en nuestra familia mexicana. @ Mexico City, Mexico

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