Columnistas

Después de las mentiras… ¡Más mentiras!

Por:
Juan Manuel Daza

El Gobierno Santos, afanado por subir en las encuestas que marcan un 12% de aprobación, ubicándolo como el líder regional con mayor rechazo, superado únicamente por el presidente Temer de Brasil, ha montado un nuevo plan cuyo objetivo no es otro que tildar a la oposición de mentirosa.

Esta semana, siguiendo la artimaña elaborada en la Casa de Nariño, el recién nombrado vicepresidente, Óscar Naranjo, afirmó en una entrevista que el Centro Democrático “no solamente desinforma, sino que en algunos casos miente”.

El  ladrón juzga por su condición y como este Gobierno es experto en mentiras y manipulaciones, el Vicepresidente, que cree que todos los demás somos iguales a él y a su jefe, lanza dicha cortina de humo para esconder una realidad palpable: todas las “mentiras” del Centro Democrático se han tornado en VERDAD.

¿Acaso es mentira que el país nada en coca? Todas las mediciones, sean de la Casa Blanca (188 mil has) o Naciones Unidas (96 mil has) nos muestran más hectáreas sembradas que las que había en 2001 antes del Plan Colombia.

¿Acaso es mentira que la economía va mal? Mientras el Gobierno derrocha dinero a dos manos, los gastos de personal han crecido 3 veces el IPC y han aumentado con relación al PIB, los indicadores económicos son desalentadores. El PIB creció 1,1% anual en el primer trimestre, siendo la peor tasa de crecimiento en el ciclo actual de desaceleración que inició en 2014, por debajo del pronóstico del Banco de la República (1,3%). La inversión extranjera directa cayó en el mismo periodo 46,5%. La inflación, que golpe a los de menos recursos, lleva dos años fuera del rango meta.

¿Acaso es mentira que nos asfixiamos en impuestos? Colombia es uno de los países con la tasa tributaria más alta del mundo, rondando en algunos casos el 75%. Según Business Insider del Reino Unido, nuestro país tiene la cuarta tasa impositiva más alta del planeta. Como si fuera poco, la reforma tributaria del año pasado puso el impuesto de renta corporativa en el 34 por ciento, por encima del promedio mundial, del promedio regional y por encima de la OCDE. Y, peor aún, si las empresas ganan más de 800 millones de pesos, este impuesto se le sube al 40 por ciento.

Pero esta estrategia de señalar a otros, de mentir para desviar la atención, no es nueva.  Luego del resultado del plebiscito del 2 de octubre, donde los colombianos rechazaron el acuerdo con los narcoterroristas de las Farc, Santos y sus aliados empezaron a repetir que la campaña del NO había sido con mentiras. ¿Cuáles? Veamos algunas de las afirmaciones de campaña y comparémoslas con las normas dictadas en la implementación del acuerdo a ver quién miente.

Acuerdo sería incorporado a la Constitución. Según el artículo primero del Acto Legislativo 02 de 2017, por medio del cual se agrega un artículo transitorio a la Constitución, “las instituciones y autoridades del estado deben cumplir de buena fe con lo establecido en el Acuerdo Final” y en consecuencia, los desarrollos normativos “deberán guardar coherencia e integralidad con lo acordado” durante los próximos 12 años.

Responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes atroces no irían a la cárcel y tendrían elegibilidad política. El Acto Legislativo 01 de 2017, en el artículo 13, que remite los numerales 60, 61 y 62 del Acuerdo, y el artículo 20, señalan que  los responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes atroces no irán a la cárcel o prisión ni les serán dictadas medidas de aseguramiento equivalentes y que la imposición de cualquier sanción del sistema “no inhabilitará para la participación política ni limitará el ejercicio de ningún derecho, activo o pasivo, de participación política”.

Farc tendría curules en el Congreso. Según los artículos transitorios 2 y 3 del Acto Legislativo 03 de 2017, las Farc tendrán 5 curules en Senado y 5 curules en la Cámara de Representantes para el periodo 2018-2022.

Fortuna ilícita sería para hacer política. Según el Decreto (Ley) 903 de 2017, los bienes que las Farc reporten serán entregados a una fiducia, que ellos, a través de la Comisión de Seguimiento a la Implementación, seguirán teniendo injerencia en su administración. Como si fuera poco, el artículo 4 del Decreto, que remite al punto 3.2.2 del acuerdo, les permite usar dichos recursos para proyectos de reincorporación de terroristas administrados por su organización social y para fondear su Centro de Pensamiento y Formación Política, que bien sea dicho, cuenta además con financiación estatal según el Acto Legislativo 03 de 2017.

Desmovilizados ganarían $1.8 millones. El Decreto (Ley) 302 de 2017 creó dentro de la planta de personal de la Unidad Nacional de Protección el cargo de Agente Escolta, con 1.200 plazas, para incorporar a la entidad a los guerrilleros desmovilizados que custodiarán a los jefes guerrilleros. El sueldo para estos 1.200 de los 7 mil desmovilizados será de $1.825.453 pesos.

Visto lo anterior, ¿quién miente?

Es evidente que ante los problemas del país y la incapacidad para solucionarlos, el desespero ha llevado al Gobierno a señalar a quien, como el buen médico advirtió los síntomas de una enfermad antes de que se convirtiese en crisis, de mentirosos; sólo para evitar asumir responsabilidades y corregir el rumbo.

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