Editorial

El beso del triunfo

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Por Juan Francisco Valbuena

Medio país todavía está escandalizado por el beso que se dieron la alcaldesa elegida de Bogotá, Claudia López, y su pareja sentimental, la senadora Angélica Lozano, luego del triunfo electoral, el pasado domingo, y el cual, para muchos, las dejó a ambas en la olla.

Luego de conocerse los resultados de las votaciones locales que le dieron el triunfo a Claudia López comenzó a circular un video de la celebración de ella con su círculo más íntimo, en el cual estaba, por supuesto, su pareja sentimental.
En las imágenes se ve también al senador por Alianza Verde Antonio Sanguino, al asesor de Claudia, Luis Ernesto Gómez, a su padre, Reyes Elías López, a su madre, María del Carmen Hernández, y a otros políticos y amigos de la excongresista.
Esto para aclarar que el beso que se dio con Angélica no fue ante los miles de seguidores frente a los que dio su primer discurso como alcadesa elegida de la capital del país, sino en su círculo cercano y con el que recibió la conquista del cargo.
Para algunos, las imágenes fueron salidas de tono, desafortunadas, bochornosas y no faltaron quienes usaron la palabra “asco” para referirse al ósculo.
Dentro de mi círculo íntimo algunas personas decían que ni el presidente Iván Duque cuando ganó la jefatura del Estado había sido tan excesivamente expresivo con su esposa, María Juliana Ruíz. En otras palabras que ese beso entre las dos mujeres sobraba y que era ‘de quinta’.
Sin embargo, para otras personas el beso no fue sino la demostración de que quien llegó a la Alcaldía de Bogotá es una persona diferente, con otra orientación sexual y con otra manera de demostrar su júbilo.
Para muchos, ese beso es algo insignificante y lo importante son las propuestas de Claudia, lo que haga como mandataria de la capital del país y que es una persona diferente a la política tradicional.
Tenga quien tenga la razón -y en estos temas usualmente todo el mundo la tiene-, lo cierto es que la expectativa de los bogotanos está en el manejo que Claudia le dé a los destinos de la capital, a controlar su temperamento y a sentar las bases para que Sergio Fajardo pelee por la Presidencia en 2022, porque si la gestión de Claudia raya en la irascibilidad, el exgobernador de Antioquia será el que quede en la olla.

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