Entrevistas

El Legislativo no tiene ánimo autorreformatorio: Ramos

Alfredo Ramos, exsenador y actual concejal de Medellín, no cree que en el Congreso prosperen las iniciativas para reducirle el salario a los altos funcionarios del Estado porque “no tiene ánimo autorreformatorio” y por el contrario “intenta obstaculizar todo lo que sea contrario a los intereses propios”.

Ramos, quien logró su curul en el Concejo de Medellín por ser a nombre del Centro Democrático la segunda votación para la Alcaldía de la capital antioqueña, lidera la oposición al mandatario Daniel Quintero; sin embargo, anunció que se abstendrá de participar en el proceso revocatorio para no deslegitimar la iniciativa cívica.

EL NUEVO SIGLO: ¿Por qué no prosperan los proyectos para reducir el tamaño del Congreso y los salarios de los altos funcionarios del Estado?

ALFREDO RAMOS: Muchos congresistas viven desconectados de lo que piensa la ciudadanía y de lo que significa la democracia para los ciudadanos comunes y corrientes.

Entonces, lo que pude darme cuenta después de cuatro años de Congreso, es que el Legislativo no tiene ánimo autorreformatorio.

El Congreso intenta obstaculizar todo lo que sea contrario a los intereses propios, desde los proyectos económicos, como la disminución del salario y congelación, hasta lo que propusimos como las sanciones más drásticas al ausentismo parlamentario, la reducción del Congreso, que nos parecía importante en términos fiscales, hasta en términos de escrutinio y temas como el límite de periodos de los congresistas.

Todas esas cosas que serían muy positivas para el Congreso, se demostró que no les interesa. Muchos congresistas no tienen ese interés y prefieren mantener gabelas, para mantener su poder.

ENS: ¿De cuánto sería el ahorro con la reducción del tamaño del Congreso?

AR: Los congresistas reciben al año –entre salarios, equipo de trabajo, sus viajes, oficina– alrededor de $1.500 millones. Eso sería más o menos el costo de los congresistas, en una cifra rápida.



Si uno disminuye unos 30 congresistas son casi $50.000 millones. Y si se redujera unos 60 en la Cámara de Representantes, estaríamos hablando unos $100.000 millones adicionales. Entonces una reducción del 30% del Congreso sería un ahorro de $150.000 millones al año, que seguramente que el país los necesitaría para una mejor atención en salud, una mejor calidad educativa. Queda mucho por hacer con $150.000 millones. Y eso hay que llevarlo a otras instituciones, como las altas cortes que también tiene una gran cantidad de burocracia.

ENS: Ahora que la opinión pública ha vuelto a rechazar los incrementos en los salarios parlamentarios, ¿le ve futuro a las iniciativas para su reducción?

AR: No le veo futuro, porque creo que los congresistas buscan obstaculizar y con muchas de las mañanas tradicionales, que simplemente ponen en el orden del día y van buscando su archivo, y que disminuya la bulla en la opinión pública, es una forma de ir acabando con muchas de esas iniciativas.

Yo más que pensar que una mala remuneración de los congresistas, lo que sí pensaría es que hay reducir una gran cantidad de costos adicionales de un congresista a los de su propio salario, que tal vez sí podría congelarse por varios años, hacer un proyecto donde se congelara durante varios años, de cinco o diez años.

ENS: ¿Hay que insistir mejor en que sean más poquitos congresistas?

AR: Sí. Buscar la reducción del Congreso, porque los costos adicionales con el equipo de trabajo, con los tiquetes, con los vehículos, con la seguridad de los congresistas termina siendo más costoso que el propio salario de los congresistas.

Más ahorro

ENS: ¿Qué más se puede hacer para ahorrar más en Colombia, a parte de la reducción del Congreso?

AR: El Estado debe trabajar en varios frentes de manera decidida: acabar con una burocracia exagerada en algunas entidades del Ejecutivo y de órganos de control, mucha de la cual está escondida en contratos de prestación de servicios para pagar favores políticos; se debe aprovechar la tecnología para abaratar el costo de muchos servicios que presta el Estado y que evitarían tener infraestructura innecesaria; seguir fomentando el teletrabajo en todos los renglones de servidores públicos para evitar costos excesivos en oficinas y gastos asociados a los mismos; el Estado tiene muchísimos bienes improductivos, tanto en empresas como en inmuebles, que podría desarrollar conjuntamente con privados o enajenarlos para tener nuevos recursos de inversión; tenemos que acabar con la corrupción en nuestro país, gobernantes inescrupulosos han aprovechado la contratación directa en pandemia para robarse los recursos públicos.

ENS: ¿Cómo se puede ir reactivando la economía?

AR: La recuperación económica va directamente ligada a la recuperación de la confianza en la sociedad. Queremos líderes positivos, no que nos estén llenado de temor.



Necesitamos reactivar el emprendimiento, con fondos públicos y privados, que generen empleos formales inmediatos. Necesitamos trabajar en la formalización de muchas áreas de la economía que evaden impuestos.

Se debe comenzar rápidamente a invertir en nuevas obras de infraestructura y vivienda que se han quedado estancadas en etapas de diseño. Esto se hace con recursos tanto públicos como privados.

ENS: ¿Cómo ve la campaña presidencial de 2022?

AR: La carrera presidencial ya arrancó, es evidente que el ambiente político está muy caldeado desde hace algunos meses.

Espero que sea una campaña de liderazgo y de ideas, y no una en la que se busque destrozar con mentiras a los competidores.

Está en juego el Estado de Derecho en nuestro país, la defensa de las libertades individuales, la lucha contra la corrupción, el crecimiento económico como base del desarrollo social.

Son principios que deben ser el centro del debate.

Revocatoria

ENS: De otro lado, ¿qué piensa de la propuesta de revocarle el mandato al alcalde de Medellín, Daniel Quintero?

AR: Ese es un proceso democrático del cual yo soy respetuoso.

En la ciudadanía existen voces para todo: quienes apoyan los gobiernos, quienes están en su contra. Es legítimo de los ciudadanos que creen que la solución se da por medio de revocatorias de mandato.

Personalmente creo que es un proceso cívico, que quienes estamos metidos en la política no podemos estar, porque deslegitimamos esos procesos.

Entiendo las razones de los ciudadanos, porque siento que el Gobierno es dañino. Es un Gobierno con corrupción grandísima, que hemos denunciado. Es un Gobierno que improvisa, porque no tiene personas preparadas. Es un Gobierno de divide, que insulta. Puedo compartir con muchas de las personas, pero no puedo participar en la política.

ENS: ¿Cómo ve el panorama del Covid-19 en Medellín?

AR: Hay un pésimo manejo del Gobierno local en todos los sentidos.

Le voy a mencionar algunos en temas de salud. Medellín es la cuarta capital del país con más contagiados por número de habitantes. No se logaron tener ni las promesas que se hicieron, como tener las 170 camas UCI nuevas. No hubo ninguna y se gastaron $23.000 millones, los botaron. Medellín no puso ni un centavo para ventiladores. Los salvó el Gobierno que nos dio más de 300 ventiladores.

ENS: En Antioquia, ¿cómo ve el 2021?

AR: En general, los retos que presentan las regiones son similares a los nacionales: recuperación económica, reactivación de sectores más golpeados y que generan muchos empleos (turismo, restaurantes, sector cultural, deporte, eventos), formalización económica y de empleo, apoyo especial a sectores económicos vulnerables, mejora constante del sistema de salud, lucha contra la criminalidad organizada y la corrupción, contención del cambio climático. Todos son prioritarios para la agenda regional.

En materia de proyectos, se debe acelerar todo lo posible la puesta en marcha de Hidroituango, las autopistas 4G, el túnel de Toyo, y comenzar la ejecución transparente de muchas obras que no se pueden quedar en meros proyectos o diseños

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