Nota Política

EL RETO DE LOS NUEVOS MADATARIOS TERRITORIALES

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René Rojas C

 

A pocos días de asumir el nuevo mandato los gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles de las juntas administradoras locales, es bueno llamar la atención sobre la realidad que vive el país para que la gestión esté direccionada a buscar el punto de equilibrio social, mediante respuestas territoriales y locales orientadas a superar en lo posible, esa rebeldía de centenares de personas y familias afectadas por una clase dirigente que a lo largo de los años no ha respondido a satisfacción con las expectativas o necesidades sentidas y primarias de las comunidades.

El panorama no es nada grato para los mandatarios que asumen este primero de enero en medio de una crisis que parece agudizarse ante las decisiones anunciadas por los organizadores de las marchas, más paros y protestas a nivel nacional para los días 30 y 31 de enero de 2020, tiempo suficiente para que el gobierno nacional reflexione y la clase política comprenda que sus malas acciones corruptas son las que han generado la lamentable situación a la que hemos llegado. Que sea una reflexión con sentido social, pero reaprendiendo de la historia para no seguir con los mismos comportamientos.

Es hora de entender cómo funciona la sociedad y su entorno para responder acorde con ese funcionamiento y no con migajas como creer que no cobrar durante tres días el Impuesto al Valor Agregado o devolver el IVA va a ser la solución a la multiplicidad de problemas que viven los colombianos. Esto nos demuestra que los políticos de turno no saben dónde están parados y, por ende, entienden menos lo profundo de la situación que padece el país.

Es un asunto que le compete no solo al Gobierno Nacional sino a alcaldes y gobernadores, ahora obligados, léase bien, obligados, a gobernar bien y no porque les toca que es algo diferente, pues hay que hacerlo de la mano con la sociedad civil despojándose de intereses grupales y particulares; de lo contrario vendrá el castigo electoral de una sociedad rebelde que está con ira con sus gobernantes y políticos que le sirven a los intereses de los grandes empresarios financiadores de las campañas.

Visto así, hay que dejar claro que cuando se habla de cambios profundos no se trata de hacerlos para no tener problemas como marchas y protestas; no, se trata de cambios que realmente sean el resultado de ese entorno social de las comunidades afectadas por la ausencia de un Estado con dirigentes en su mayoría, irresponsables que condujeron al país a vivir los momentos que enfrentamos desde el pasado 21 de noviembre, fecha histórica para Colombia, pues se puede precisar que las cosas comenzaron a cambiar, especial para los nuevos gobernantes que deben pensar en cambiar el chip.

Pensar en mejorar la educación debe ser una prioridad, pues una sociedad pobre intelectualmente es una sociedad pobre económicamente, rebelde, cargada, llena de ira y de fácil vulnerabilidad; pero también se hace imperativo que los mandatarios empoderen en ciencia, tecnología e innovación a todas las comunidades rurales y urbanas para consolidar proyectos de emprendimiento social que permitan su auto sostenibilidad y desarrollo.

En fin, se trata de buscar un punto de equilibrio social en el que los políticos de turno dejen gobernar a los mandatarios y se implementen proyectos para superar la pobreza extrema como parte del proceso de construcción y reconstrucción social para un país en paz.

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