Columnistas

En defensa de los pensionados.

Por el Senador Horacio Serpa

Los pensionados de nuestro país son pocos en relación con el número de habitantes y con el porcentaje de mujeres y hombres que se encuentran en la Tercera Edad, consecuencia de las pésimas políticas laborales y de seguridad social que se han aplicado en Colombia. El 80% de estos pensionados reciben mesadas por debajo de dos salarios mínimos. Todos deben destinar el 12% de su ingreso para tener derecho al servicio de salud, siendo que cuando eran trabajadores activos solo se les descontaba el 4% con el mismo objeto.

os pensionados por medio de las Federaciones que los representan formularon la reclamación respectiva en forma reiterada hasta que fueron escuchados por el propio Presidente de la República. El doctor Juan Manuel Santos se comprometió, con su propia firma, a mejorar la situación, propiciando que el 12% del descuento para salud fuera rebajado al 4%, que es lo correcto y justo.

Han pasado tres años y no ha sido posible lograr tan equitativa reivindicación. Por increíble que parezca, el propio gobierno nacional ha hecho todo lo posible para que no se alcance, con el argumento de que “no hay plata”. Nunca hay plata, pero cuando existen compromisos serios de por medio, toca conseguirla, máxime si el referido compromiso fue reiterado recientemente.

Cuando se discutía en el Senado la última reforma tributaria, se propuso que con cargo a los nuevos ingresos se cumpliera el compromiso con los pensionados. Como existe un proyecto de ley que lleva tres debates y está desde hace bastante rato pendiente del último examen en la plenaria del Senado, el señor Ministro de Hacienda, doctor Mauricio Cárdenas, se comprometió a apoyarlo en nombre del gobierno nacional para que sea ley de la República a cambio de que se retirara la propuesta mencionada en la reforma tributaria. El Senado la retiró con gusto.

Ahora resulta que, por intrigas del gobierno, el proyecto de ley no se ha incluido en el orden del día de la Corporación, teniendo ya ponencia favorable, lo que es insólito.

El gobierno no puede obrar así. Tiene la obligación de cumplir su palabra empeñada dos veces. El Ministro de Hacienda tiene el deber de propiciar el trámite y aprobación del proyecto de ley, so pena de faltar a su palabra y de ofender a los pensionados y al Congreso Nacional en materia grave. Si el Ministro no honra su compromiso, le corresponde ordenarlo al señor Presidente de la República. No hay manera lícita de eludir lo acordado, cuyo cumplimiento pido respetuosa pero afirmativamente al Presidente Santos.

“El palo no está para cucharas”. El señor Presidente del Senado, doctor Mauricio Lizcano, de quien tengo la mejor opinión, no se puede dejar mangonear del gobierno porque terminará siendo responsable del estropicio. Su deber es propiciar que el proyecto se debata y pronto en la plenaria de la Corporación que preside. No puede dejar que la propuesta se ahogue en la tramitología legislativa. Sus gobernados le pedimos con respeto que haga valer nuestros derechos, que son los mismos suyos.

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