Entrevistas

Gobiernos de Pastrana y Uribe sirvieron de bases para los acuerdos

El perdón es algo interno de cada una de las victimas

El acuerdo se logró gracias a los esfuerzos desarrollados por los expresidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, según Antanas Mockus, quien está encargado en hacer la campaña pedagógica por sí en el plebiscito, expresó que Santos y Uribe empatan muy bien y que en algún momento la historia se contara

.

Mockus recordó también que Uribe en su momento presentó la ley de alternatividad penal que generaba más impunidad de lo que resulto de los acuerdos.

¿Firmados los acuerdos de paz, cómo observa este hecho presentado?

“Son momentos largamente esperados, que uno queda desconcertado, y lo que siente uno es que hay un potencial de alegría, y en los próximos días se consolidará la noticia y Colombia será un poco distinta, y la pregunta es ¿Cuánto distinta?, todavía falta el plebiscito, pero al día siguiente hay  decir ¿qué fue lo que paso?, ¿Qué hicimos?, ¿qué proeza realizamos?, creo que Colombia no volverá a ser la misma, después de estos acuerdos, siempre hay pitas que se pueden enredar, y hay que cortarlas. Siento que hemos construido con las sogas una situación que nos pone en una mejor condición para competir mundialmente, Colombia arrastraba un poco los pies por la violencia, todavía queda un saldo por atender. Empieza uno a decir el mundo ya no nos mirará, como el país peligroso de gente que desaforadamente utiliza la fuerza para matarse”.

¿Era necesario matarnos durante 50 años para lograr un acuerdo?

“Claramente no, hubiéramos debido madrugarle pero debo reconocer que en los años 60 se da la revolución cubana y se empieza a desarrollar el frente nacional y eso genera una especie de trampa filosófica, donde a usted le tocaba asistir conciertos de música de protesta, eso enardecía, y el mundo estaba de alguna manera dividido en dos bloques grandes, de algún modo Colombia no resolvió la tentación comunista y socialista de manera adecuada, no le dejo representarse políticamente, al mismo tiempo las persiguió torpemente, entonces lo que hizo fue echarle leña al fuego, y hoy ya siento que mi generación fuertemente atraída por la violencia. Uno de mis alumnos murió en la toma del palacio de Justicia, para mi ese hecho me puso en crisis, yo era cobarde y el tema de cargar armas nunca me ha gustado. La toma del palacio de justicia fue un error gravísimo. Digamos que mientras otros países tuvieron dictaduras, Colombia no tuvo dictaduras, eso hay que reconocerlo. El recuerdo de la primera violencia está perdido, pero nosotros nos matamos desde finales de los 40, hasta mediados de los 50, nos matamos como ahora y por temas de ideología. Estos cuatro años fueron construcción de confianza y de reconocimientos de que hay diferencias que son normales y que hay que darse la pela de convencer a la gente, y entonces la invitación a hacer política sin armas, es la invitación a hacer la política como debe ser”.

¿Cómo será esa campaña pedagógica que se va a iniciar oficialmente el miércoles y que se haga campañas sin armas?

“Cualquiera entiende que la superioridad física que aparentemente que le da una persona por tener un arma, eso es muy relativo, porque si yo cargo un arma también corro mayor peligro, si yo cargo un arma y me la quintan y el arma con la que pensaba defenderme me puedo morir, o sea eso un principio amemos la vida de los colombianos, seamos capaces de renunciar a la violencia, seamos de capaces de decir con violencia no, aplacemos volvamos hablar otros día, eso es lo que se llama pre-compromisos”.   

¿Cómo entender que la paz el mayor anhelo de un país por cinco décadas tenga dividida a la sociedad por este acuerdo?

“Hay que apreciar los que pasó durante los 8 años del presidente Uribe, primero hubo un avance en lo militar del establecimiento, ayudó el Plan Colombia, Pastrana por ejemplo había construido uno de los primeros elementos y hay que reconocer que el Caguán fue artesanal, este otro proceso nos muestra lo de los países acompañantes, los expertos, una clara estructura de apoyo y talvez un Presidente con una muy cabeza fría, todo eso ayudo que el envión no fuera mucho mejor. Creo que Uribe aporto mucho, el tema de la lucha política y eso se notó en el tema del vocabulario. Era impresionante cómo Colombia desde los años 60 había mantenido el concepto de guerrillero, guerrillero no tiene una connotación totalmente negativa, guerrillero es alguien sublevado y que puede reclamar un cierto derecho a sublevarse, e imagínese usted la tarea del expresidente Uribe cambiar la semántica, se da entonces esa pelea de vocabularios, a Uribe lo acompañan ciertas torpezas de la guerrilla, los secuestros, la extorsión y narcotráfico, y entonces la sociedad colombiana se irrita, y las FARC escoge una relación con la sociedad que es amedrentar, claramente cuando entró Uribe, Colombia estaba fastidiada y lo que pasó después agravó eso, esa marcha del 4 de febrero fue como la victoria en terreno político total del país contra las FARC, eso fue contundente, eso no solo fue hecho por Uribe, sino por la sociedad civil, Uribe logra llamarlos terroristas y de una manera que la sociedad no lo censura, le comieron cuento en el juego del lenguaje, y  entra Santos y cambia el lenguaje a cambio de nada, entonces Uribe dice todo el camello que me costó crear este ideario. En realidad lo que hizo Uribe fue la base de lo que pudo hacer Santos. Santos pudo hacer una concesión filosófica de lenguaje que son muy filosófica para la gente, entonces hay un desacuerdo total entre los dos, cuando de algún modo Santos escoge el camino de conciliar el discurso liberal tradicional sobre la guerrilla”.

¿Qué otros puntos observa?

“El Presidente Pastrana había tenido crisis con los militares y Uribe fue muy deliberado, muy calculado, Uribe se dio el lujo de regañar en público a los militares, y los militares en un primer momento se sintieron, y Uribe empezó a ganarse a los militares, por el lado de la eficiencia, de la eficacia, creo que el ejército había sido frenado por la clase política, en particular cuando el ELN está cercado, hay como un momento en que se dice bajémosle la presión. Yo tuve claro que para Uribe exigir resultados era importante, tener como las riendas a los militares y cuando Santos hace suya la agenda de varios de los candidatos y se aleja rápidamente de Uribe, y plantea un mensaje, yo no soy como Uribe, y eso abre las puertas para que FARC cambien. Lo que he entendido por las noticias es que Uribe tenía delegados hablando con las FARC, yo era el único pendejo que me había tomado en serio lo construido por el propio Uribe, con los terroristas no se habla. De un modo Santos fue más pragmático, los dos se movieron en la misma dirección, creo que ayudó mucho la frialdad de Santos y el tema del secreto”.

¿Pero por qué la paz divide?

“Porque hay dos caminos distintos, si ambas partes reconocieran que son dos caminos distintos, creo que a Uribe le pasó, lo que le pasó a las FARC no se dio cuenta de su victoria, siguió sobando y ya había ganado, el país tenía claro que las FARC eran terroristas y las concesiones que hizo Santos, las debió pensar como concesiones estratégicas, una manera de abrir el dialogo, te di duro y ahora que estas debilitado pues hablemos, y Santos sacó a las FARC del arrinconamiento político en que estaban. Lo que es como una historia muy coherente, que algún día se escriba, casi como si hubieran sido cómplices, Santos y Uribe empatan bien”.

¿Qué observa del acuerdo?

“Admiro mucho lo que paso con los militares ese era un punto muy sensible ACORE y toda esas organizaciones y la derecha ponían a todo gobernante que quiera hacer la paz al lado de las FARC, al fin hubo credibilidad de Santos diciendo no me estoy entregando, estoy abriendo las puertas”.

¿Convencer a la gente de perdonar que tan fácil es?

“Básicamente el perdón es un acto muy interno, el perdón es como el último recurso de la víctima, usted me jodió, yo que más puedo hacer, entonces los perdono, por lo menos no me amargo la vida, a veces ni le aviso a la otra persona que la he perdonado. Entonces el perdón debe ser voluntario y en el perdón es importante que se reconozca que pone en las manos del otro. Si Uribe le pidiera perdón a Santos, toda la visión histórica de lo que hizo Uribe se pondría en riesgo. Básicamente la idea es que uno debe pedir perdón, uno debe entender que quedó en las manos del otro cuando pidió perdón, perdonar es donar en exceso”.

¿Los colombianos si tienen la capacidad de decir que votar por el sí están perdonando?

“Creo que somos perdonetas, pienso que estamos más cerca del perdón de lo que creemos, en parte por la influencia de la Iglesia católica, no hablo de perdón sino de reconciliación, es como el perdón bilateral, es una especie de como crucemos cuentas. Para mí mismos fue un descubrimiento lo de la Justicia transicional, porque cualquiera entiende que si se hace una amnistía, la gente espera a la otra amnistía. Hay que examinar dos lecturas esto era un negocio y Santos lo saco por lo más barato que se podía, alguien hubiera podido decir yo hubiera podido sacar un poquito mejor, el análisis muestra que hubo concesiones sensatas, es decir se cumplieron exactamente las premisas de la justicia transicional. Yo cuando estaba en la segunda alcaldía no conocía y me temo que el expresidente Uribe tampoco, cuando él presentó el primer proyecto al Congreso era de alternatividad penal que es otra discusión interesante que es la de la cárcel, pero metió un proyecto que volvía incluso el sistema judicial más vulnerable, generaba potencialmente más impunidad, que lo que finalmente se acordó con Santos, allí hay un olvido chistoso, era un proyecto de alternatividad penal que era más blando, porque la Corte lo endureció, creo que fue un esfuerzo de pedagogía enorme entender la justicia transicional, y la justicia transicional dice que en condiciones excepcionales cuando no hay otra alternativa, toca ser duro con los jefes, blandos con las bases”.

¿Por qué hay gente votando por el no?

“Talvez porque les han dañado el Coco, talvez porque aprendimos el ejercicio de decirles terroristas y en parte porque hacían acciones, la cárcel como campo de concentración con alambres de púas, una organización que se reclame de marxismo no hace eso, las FARC que decidieron presentarse como crueles condiciones infrahumanas para los secuestrados, si usted quiere hacer la paz, usted tiene que saltar por encima de los resentimientos, la guerra nunca es limpia”.

¿Cree que ganará el sí?

“Sí, porque no es claro que pasa con el no, uno no puede imaginarse dos esquemas, lo que Uribe considera como el marco ideal y la gente respaldaría una especie de reactivación del modelo Uribe, si hubiera errores grandísimos de parte de las FARC. Si las FARC matan a cinco gobernadores ahí olvídese, la única forma que tienen de reactivar el modelo uribista sería un atentado, como no apostarle a la paz, cuando hay bases sólidas, o sea la reducción de ataques”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gobiernos de Pastrana y Uribe sirvieron de bases para los acuerdos