Entrevistas

La construcción del país, un compromiso de todos

El padre Gustavo Nova, amigo de los medios de comunicación, fue durante mucho tiempo el guía espiritual de los oyentes en TODELAR

Hoy hace alguna reflexiones de la polarización que vive el país, y en ese orden de ideas llama a que cada uno piense en la importancia familiar y cómo se puede aportar desde cada uno de los trabajos y profesiones.

 ¿Cómo se puede bajar esta polarización?  ¿Cómo está viendo el país? 

«Desde luego que el país está polarizado, está dividido, está tirando de las dos puntas y así se puede descuartizar el gran proyecto de la paz, por la que todos luchamos, antes, durante y después del plebiscito porque esta es una tarea y un objetico de todo ser viviente sobre la tierra. Creo que para bajar en este campo debemos aprender a perdonar profundamente, sabiendo que ganamos todos con la paz y todos debemos aportarle con toda la fuerza desde el campo en donde nos encontremos, en mi caso desde mi humilde predicación en el púlpito hacia la paz desde la Palabra de Dios y la exhortación hacia la superación del conflicto desde todos los micrófonos y plumas que se me presenten en este granito de arena en el mar».

¿Le preocupa que las familias se estén dividiendo por causa del plebiscito?

«Esto me entristece, porque el amor de la familia está por encima de estos impases políticos, de estas circunstancias que son parte, pero la cohesión del amor familiar y de la confianza puesta en los corazones de los seres humanos no es  suficiente. Creo que estamos volviendo al antes del frente nacional entre liberales y conservadores y la idea es ir adelante siempre no hacia atrás. Creo que la razón de la vida es superar todas las argumentaciones que nos dividen y fortalecer la unidad, empezando por los lazos familiares».

¿Cómo afrontar esta situación?

«Creo debemos hacer una profunda reflexión nosotros los  que de una manera o de otra estamos ayudando en el camino del pensamiento: primero los predicadores de todas las religiones que hay sobre este admirable panorama colombiano; los maestros  de todas las escuelas  con los valores que estamos sembrando en cada una de las exhortaciones válidas en la formación de la nueva humanidad; nosotros los participantes de los medios de comunicación defendiendo la verdad y cooperando por una información hacia la unidad, hacia la paz, sin dejar de decir la verdad y pienso que es muy posible, además de saludable. Creo que los entes de los gobiernos deben buscar solucionar los problemas más desde un camino exhortativo que coercitivo, más apuntándole a un tejido social  hacia el futuro que solucionar los problemas  momentáneos.  Creo que los empresarios deben apuntarle a la defensa de un camino más justo y más ecuánime con los salarios más acordes con el esfuerzo que sus compañeros de empresa como son las manos de sus trabajadores y así todos los entes  para volver a una mayor confianza-seguridad nacional».

¿El mensaje a los colombianos?

«Cada uno de nosotros es un proyecto de vida, de paz y de armonía sobre la tierra y podemos sacar ese gran capital que llevamos dentro para apoyar  el fortalecimiento del bienestar de nuestros hermanos  y hermanas que Dios nos dio para compartir. Miremos más en el apoyo que podamos prestar para cohesionar el bien del país que cuantos otros nos puedan ofrecer. Miremos  la riqueza de nuestra cultura colombiana, sus ricos campos, sus inexplotado  recursos naturales, pero sobre todo miremos con mucha fe el capital de la idiosincrasia  de nuestros pueblos y armemos palabras que nos unan; de brazos y manos abiertas para fortalecer el rumbo de nuestros pueblos. Valoremos el proyecto comunitario de los más cercanos. Yo creo que lo podemos hacer cada día mejor. Que la fe se convierta en seguridad y fortaleza para un mejor compartir en la vida de los colombianos».

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