Entrevistas

La tarea de los medios es solo informar sobre el proceso de paz

No es tarea de los medios apoyar o socavar el proceso de paz, dijo el director de Luciérnaga, Gustavo Gómez, quien manifestó además que lo que se tiene que hacer es solo informar sobre él, sus desarrollos, sus repercusiones y los escenarios políticos en los que se lleva a cabo. Hoy después de año y medio de estar al frente del Programa dice que es un maravilloso circo donde hay imitadores, periodistas, músicos, libretistas, humoristas, opinadores y trovadores.

¿Cómo es un día de rutina de trabajo suyo?

Como el de cualquier periodista: trabajar todo el día. La mañana la dedico a escuchar radio y leer prensa para enriquecer La Luciérnaga. Cerca del medio día, comparto ideas y temas con los periodistas y libretistas. Los noticieros de televisión nos hacen actualizar un par de cosas y a eso de las 2:30 armamos un plan de personajes, información, humor y música para cada hora del programa. De 4 a 7, al aire y, luego, directo al trancón para ver a la familia.

A los periodistas nuevos que llegan a los medios ¿usted que les dice?

Que mantengan una sana distancia del poder. No digo que lo descarten como fuente, pero que no se acerquen más de lo que toca al sol: la cera de las alas suele derretirse. Los políticos ven en cada periodista un jefe de prensa potencial.

¿Las nuevas generaciones lo están haciendo bien?

Tienen energía y ánimo, pero suelen estar más preocupados por las herramientas tecnológicas, por las plataformas, que por el oficio. Antes las redacciones eran una mezcla sana de veteranos y novatos. Hoy, los veteranos han salido y los medios, con lo que pagaban un periodista experimentado, contratan dos o tres recién egresados de la universidad. Se perdió esa mezcla maravillosa de experiencia y fogosidad.

¿Cree que se ha acabado la reportería en Colombia?

No, pero los periodistas deben comenzar a entender que no pueden quedarse quietos haciendo las cosas como siempre se han hecho. El mundo cambió. Y el periodismo no está en otro planeta, no está blindado a los cambios.

¿Qué reporteros admira usted?

La admiración por mis colegas no tiene nada que ver con que sean famosos o tengan poder. Admiro a los periodistas honestos, a los que no cobran por hacer informes en los noticieros, a los que no salen de los consejos de redacción a rendir cuentas a personas al margen de la ley, a los que no se enriquecen con recursos de organizaciones europeas que deberían llegar a las víctimas de atropellos de DDHH, a los que no utilizan recursos públicos para hacerle campaña a sus amigos o a ellos mismos, a los que se mantienen firmes en las regiones haciéndole el quite a tanta presión indebida, a los que no sucumben al matoneo de las redes sociales… a todos esos los admiro profundamente.

En este casi año y medio que lleva al frente de la Luciérnaga, ¿cómo ha sido su experiencia?

Disfruto haciendo el programa. Es un maravilloso circo donde hay imitadores, periodistas, músicos, libretistas, humoristas, opinadores y trovadores. Son una All Stars irrepetible y los talentosos son ellos. Por eso no me consideré nunca como el nuevo director de La Luciérnaga. Soy el segundo director, y espero que haya muchos más después de mí, con su estilo y su impronta, conservado un espacio que es patrimonio de los colombianos.

¿Qué nuevas cosas trajo para su equipo de trabajo?

Tenemos un formato exitoso, pero flexible en razón de las coyunturas informativas que vive el país. No de hoy, de siempre. Aún en la época de Hernán Peláez hubo varias Luciérnagas, con más o menos humor, con más o menos periodismo, con más o menos debate. Es un programa dinámico que se adapta todos los días a lo que dicta la actualidad sin perder su norte: informar en las tardes con gran dosis de humor y lenguaje ameno, y en tono de conversación.

¿Usted dicta la línea editorial?

No. Sugiero personajes y temáticas, pero aquí las posiciones son libres y espontáneas. No se tira línea de manera monopólica, no les digo a los miembros del equipo cómo tienen qué pensar. Cada quien defiende y plantea libremente sus opiniones al aire y propone los temas de los que quiere hablar con su propio enfoque. Y muchas veces no estamos de acuerdo, lo que enriquece la emisión. Lo importante es no tener agenda oculta y ser sinceros en lo que planteamos.

¿Cómo compagina usted la información política en la Luciérnaga?

La política es, como fuente, esencial en La Luciérnaga, pero los políticos y sus intereses no tienen canales para influir en los contenidos del programa. En lo particular, como periodista, desconfío de todos los políticos. Jamás he militado en partido o movimiento alguno. Critico o hago buenos comentarios de un político por los resultados de su gestión, no por nada diferente. La política para mí es solo un escenario de trabajo periodístico.

¿Cómo ha visto el trabajo de los medios en este gobierno?

Más serio y responsable de lo que sugieren los comentarios de las redes sociales.

¿Cree que habido libertad para informar?

En mi caso, sí. Pero creo que es cada periodista el que debe pronunciarse sobre si goza o no de libertad de acción para hacer su trabajo. Cada quien determina si ha chupado almendras dulces o no.

¿Cómo ha visto el trabajo de los medios en el proceso de paz?

Hemos tratado de contar lo más posible sobre el desarrollo del proceso. Y creo que siempre tenemos que obrar en el entendido de que no es tarea de los medios apoyar o socavar el proceso de paz. Solo informar sobre él, sus desarrollos, sus repercusiones y los escenarios políticos en los que se lleva a cabo. Los periodistas no estamos para hacer la guerra o firmar la paz, sino para informar sobre quienes hacen la guerra

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