Nota Política

Los aciertos y pendientes de los medios colombianos durante la pandemia

Por: Miriam Forero Ariza

Un observatorio de la Universidad Javeriana encontró que, en la información difundida en medios de comunicación sobre la pandemia por Covid-19, hace falta transmitir opciones de esperanza, dar contexto a los sucesos de agresiones y priorizar los hechos por encima de los miedos. En las redes sociales, abundan la polarización y las generalizaciones, mientras que en ambos entornos sobresale el interés por denunciar abusos.

La salud mental, un sinónimo de bienestar emocional, se ha visto afectada por el confinamiento al que obligó en muchos países la presencia del coronavirus SARS-CoV-2, según han alertado el Ministerio de Salud y la comunidad científica internacional. Ya en 2015, la Encuesta Nacional de Salud Mental, revelaba que las circunstancias de estrés producen estos exacerbamientos, pues un 44 % de los niños desplazados por la violencia y un 11 % de los adultos presentaron problemas de salud mental.

La manera como se maneja la información en este tipo de situaciones es fundamental para influir en sentido positivo o negativo sobre el bienestar de las personas. Por eso, las facultades de Comunicación y Lenguaje y de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana se unieron para aportar al debate sobre los efectos que tienen las comunicaciones en la salud mental, a través de investigaciones, capacitaciones y un libro, cuya segunda edición fue lanzada el pasado 26 de noviembre, durante el simposio «Retos de la comunicación digital para la convivencia y la salud mental».

«Ha sido muy interesante ver que los periodistas se acercan a nosotros cuando se les presentan dilemas éticos, gracias a nuestro proyecto Comunicarnos sin daño», expresó Marisol Cano Busquets, decana de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, durante la apertura del simposio.

La esperanza: una deuda de los medios durante la pandemia

En dicho evento, la profesora e investigadora Paula Andrea Ospina Saavedra presentó los resultados de un observatorio que, durante el segundo semestre de 2020, analizó 285 contenidos noticiosos en prensa web, radio y televisión, de cobertura nacional y regional; y 102 publicaciones de Twitter e Instagram, todas relacionadas con las situaciones que ha generado la pandemia por Covid-19 en el país.

El estudio encontró que más de la mitad de las piezas mediáticas no dan espacio en sus contenidos a posiciones de esperanza, priorizan enfoquen pesimistas o se olvidan de resaltar puntos de encuentro y formas de convivencia pacífica. Estas características, determinantes para impulsar la superación de una crisis como la actual o para alcanzar la reconciliación tras décadas de conflicto,

también están presentes en las redes sociales. Allí, los investigadores identificaron que solo el 19 % de los trinos o entradas analizadas da lugar a soluciones esperanzadoras.

En cuanto a la información sobre la Covid-19, aunque la mayoría de los medios mostró respeto por la privacidad de los pacientes y no usó imágenes explícitas de enfermos o fallecidos, aun es necesario que refuercen aspectos como ayudar a derribar mitos sobre la enfermedad, contribuir a la pedagogía y transmitir información basada en hechos y no en temores, prácticas ausentes en cerca del 40 % del corpus estudiado.

Otro elemento que llamó la atención fue que el 38 % de los contenidos informativos emplea solo una fuente, casi siempre de corte institucional. Aunque 7 de cada 10 desarrollan el seguimiento de una noticia previa y hay un fuerte interés por visibilizar o denunciar las agresiones, solo un 7 % tienen el análisis o la investigación como componente principal.

Como el tema central del observatorio fueron las historias de personas o poblaciones que han sufrido una alta afectación por la pandemia y sus consecuencias -médicos amenazados, hombres y mujeres agredidas, personas sin ingresos, víctimas del conflicto revictimizadas-, una de sus principales preguntas giró en torno la manera de referirse a estos actores vulnerables y el manejo a profundidad de dichos temas. Allí se encontró un lenguaje pertinente, pues no se utilizan etiquetas para referirse al agresor, no se señala a las víctimas como culpables de lo que les sucedió, ni se observa un lenguaje machista, sexista, clasista, xenófobo, racista o polarizante.

Sin embargo, los investigadores recomiendan que la visión de los victimarios sea repensada con mejor contexto por los periodistas o unidades de medios, pues el 38 % no expone los contextos que condujeron al hecho victimizante y el 60 % no visibiliza al agresor más allá del suceso narrado.

Además, resaltaron que una de cada tres piezas informativas revictimiza y estigmatiza a partir de prejuicios, de la falta de reconocimiento de las personas vulneradas como miembros de una comunidad que también se vio afectada e, incluso, al no deslegitimar la violencia como forma de interacción social.

En las redes sociales el lenguaje sí tiende a polarizar y generalizar, sobre todo en los comentarios y respuestas (más del 70 %), donde también es frecuente ver que se menciona a los agresores con palabras como monstruo, sociópata o desadaptado 68 %. Esta práctica, según los académicos del proyecto javeriano, genera un efecto contrario, pues da la impresión de que quienes victimizan a otros son seres lejanos y extraños.

Pese a que, casi en su totalidad, las interacciones en las redes sociales tienen un tono emocional y los sentimientos que priman son el disgusto y la tristeza, en un 75 % se observó que estos enfoques venían acompañados de contenido argumentativo. El matoneo estuvo presente en seis de cada diez comentarios.

Un nuevo libro para desarmar el lenguaje

Precisamente, para generar conciencia sobre las distintas consecuencias que puede tener todo lo que se comunica, las palabras que se escogen para hacerlo y hasta lo que se calla, el Dr. Carlos Gómez-Restrepo, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, presentó el libro

Comunicarnos sin daño: convivencia y salud mental, la segunda edición renovada y ampliada de un manual que recoge recomendaciones para el manejo de cifras, imágenes, fuentes, temas de la niñez, conflicto armado, construcción de memoria, emergencias de salud pública, migración, protestas, entre otros.

La nueva publicación, escrita por el Dr. Gómez, Marisol Cano Busquets, la periodista Miriam Forero Ariza y la psiquiatra María José Sarmiento Suárez, está dirigida no solo a medios y comunicadores, sino a todos los ciudadanos que día a día interactúan en las redes sociales, comparten información y, también, la consumen en diversas plataformas, por eso, incluye pautas para reconocer las llamadas noticias falsas, evitar la infoxicación y dialogar en la esfera digital.

De hecho, desde hace algunas semanas, ambas facultades difunden las principales recomendaciones del libro mediante la etiqueta #ComuniquémonosSinDaño, en un lenguaje sencillo que busca llegar a un público joven con mensajes como: «Ver el resumen de Capitán América en Wikipedia no es lo mismo que ver toda la película. Por eso, no te conformes con los titulares de las noticias, lee y escucha todo antes de compartir».

El evento de lanzamiento del libro estuvo enmarcado en un conversatorio virtual en el que participaron el psiquiatra y antropólogo holandés Marten deVries, quien es profesor emérito de Psiquiatría Social de la Universidad Maastricht; el psicólogo y referente latinoamericano en investigación de comunicación Germán Rey Beltrán; y la periodista peruana Fabiola Torres López, quien es fundadora y directora del medio investigativo Salud con Lupa.

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Los aciertos y pendientes de los medios colombianos durante la pandemia

Por: Miriam Forero Ariza Un observatorio de la Universidad Javeriana encontró que, en la información difundida en medios de comunicación sobre la pandemia por Covid-19, hace falta transmitir opciones de esperanza, dar contexto a los sucesos de agresiones y priorizar los hechos por encima de los miedos. En las redes sociales, abundan la polarización y las generalizaciones, mientras que en ambos