Entrevistas

Misericordia, prioridad en Semana Santa

Al iniciar la Semana Santa, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Augusto Castro, habló acerca del proceso de implementación de los Acuerdos. Expresó que han sido lentos y de desgaste por las posiciones en contra.

También se refirió al proceso de paz con el Eln, sobre este, lo vio un poco más tormentoso, y más complicado pero aseguró que va saliendo adelante.

Aprovechó el jerarca para hacer un llamado a los feligreses para que aporten las ayudas para enviar a los damnificados por el invierno en Mocoa.

¿Cómo ha visto todo el proceso de implementación de los acuerdos?

LUIS AUGUSTO CASTRO: Creo que la implementación de los acuerdos va para delante. Evidentemente la primera parte que era la firma de los acuerdos y su elaboración era difícil, pero es mucho más difícil la implementación. Aquí se trata ya de no solo invertir dinero en obras, sino de ayudar a las personas, ayudar a los guerrilleros a transformarse en ciudadanos buenos y positivos, y eso implica todo un trabajo para insertarse en la sociedad positivamente. Esto es difícil, y por otra parte veo que la aprobación de todas las leyes que se requieren para la implementación, se han ido realizando con mucho desgaste por la oposición que ha habido.

¿Y el proceso con el Eln?

 Es mucho más complicado porque la guerrilla de las Farc tienen una organización jerárquica, entonces si el jefe de arriba da la orden, esa es para todos, hasta el último. El Eln tiene jefes, pero tiene también subjefes, jefes regionales y después tiene grupos de otro tipo de personas, que figuran directamente como guerrilleros y que quieren que participen en la mesa de alguna forma. De manera que no habiendo una jerarquía estricta, lo que se define arriba a veces no es acogido por el de más abajo, y eso dificulta las determinaciones.

 ¿Cuál es el mensaje de esta Semana Santa?

El mensaje de siempre es unirnos a los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor y que en nuestra vida acontezca lo mismo, paso de la muerte, es decir del pecado a la vida, ser mejores cristianos, si no hay un cambio pues la Semana Santa queda como siempre, ceremonias y nada más, de manera que esto como primera cosa. Como segundo punto esperemos que especialmente el Jueves Santo, que es el jueves de la caridad, haya una colecta especial para enviar a los damnificados del Putumayo, y creo que eso es más que justo, y por los demás una Semana Santa, es un momento que la gente queda comprometida con ello y por lo tanto hay que hacerle un agradecimiento por todo lo que ha hecho.

¿Cómo será esa colecta del Jueves Santo?

Durante la Cuaresma la Iglesia ha tenido todos los años una campaña que se llama “comunicación cristiana de bienes”, y es para las tragedias que acontecen durante este año, y este año irá todo a Mocoa, sin embargo el Jueves Santo, que es el jueves de la caridad, vamos a pedirles a todos los católicos que sean más generosos en aportar.

 ¿Cree usted que se ha perdido la fe en los feligreses?

Cuando yo veo en Semana Santa esa cantidad tan enorme de fieles, no me parece que se haya perdido mucho la fe en los feligreses. Puede ser que algunas manifestaciones exteriores se hayan perdido, pero esa fe profunda, esa fe que tienen en el corazón, me parece que continúa, y debe siempre continuar, naturalmente es tarea nuestra la de educarlos en la fe, la de ofrecer el Evangelio continuamente, para que esa fe reciba como recibe una plantica el agua que la ha llevado a florecer. Entonces esperamos que la Semana Santa sea una ocasión para el crecimiento de la fe de los feligreses.

¿Ha bajado la vocación sacerdotal?

Creo que vocaciones sacerdotales siguen habiendo y siguen habiendo con mucho interés. No hay las grandes cantidades de otra época porque hoy los jóvenes tienen muchísimas opciones, y algunos se van por el sacerdocio, otros por otra cosa, pero todos los años entra un grupo de jóvenes para seguir el sacerdocio y eso esperamos que continúe de esta manera. En algunas diócesis vamos a organizar seminarios para profesionales, porque hay muchachos  que entran muy jovencitos a la Universidad, y como que no han hecho claridad de lo que son sus valores muy profundos, y luego cuando ya son profesionales resulta que descubren que su vocación es el sacerdocio. A ellos también hay que darles esa oportunidad para que puedan a la par que viven su formación profesional, formarse para el sacerdocio.

Usted abordaba el tema de las ayudas a Mocoa, lo sucedido en este municipio ¿es por no cuidar el medio ambiente?

Sí, claro que todos tenemos culpa, es una culpabilidad compartida, pues no se le puede cargar al uno o al otro así, pero evidentemente necesitamos concientizarnos más, es que hay elementos que son especialmente para esa región, como para Putumayo, el Caquetá, el Amazonas. La tala de árboles es un suicidio, todo esto es consecuencia de la tala de árboles, porque cuando se talan lo árboles, ya no reciben la cantidad de agua que cae en muchas regiones, entonces el agua va directamente a la tierra y a la arena y transporta todo eso a los ríos y entonces ya los ríos no son profundos, son ríos que tienen menos profundidad. Así que el agua se desborda y va causar daños y naturalmente hay una falta de respeto al río, porque cada río necesita en sus orillas, en cada una de sus orillas 30 metros libres para tener árboles, y esos 30 metros no se están respetando.

¿Los ciudadanos se han quejado que ha faltado la presencia del Estado en zonas como el Putumayo?     

Es una presencia un poco difícil, porque cuando uno ha construido su casa a la orilla del río, pues hace todo lo que sea por salvar su casa, pero después lo paga con la vida. Entonces yo creo que necesitan leyes y saberlas aplicar y no ser tan fácil para dar permisos a le gente.

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