Entrevistas

Por una política distinta, sin corrupción y sin politiquería: Daza

Juan Manuel Daza, es un joven de 27 años que puso a consideración su nombre para la Cámara por Bogotá. Su aspiración no es casualidad, úes tuvo una preparación intensa durante varios años al lado del expresidente Álvaro Uribe, pues era su mano derecha

El exmandatario le vio el talento, y le fue descubriendo, y de un momento a otro le propuso que considerara aspirar a un escaño para el Congreso y hoy quiere llegar al legislativo para que los jóvenes no sufran ni caiga más en el microtrafico

 

¿Por qué aspirar a la cámara por Bogotá?

 

Carlos. Antes que todo, muchas gracias por la oportunidad que me brindas de, a través de esta corta entrevista, enviarles un mensaje a muchos ciudadanos que te siguen en tu portal. ¿Por qué aspirar a la Cámara? Yo tengo 27 años. Hago parte de una generación a la que nos enseñaron a no tragar entero. Una generación que está aburrida de la corrupción, de la politiquería. Una generación que quiere un cambio: volver a la política de servicio, donde el político ayude a su comunidad, resuelva sus problemas, ayude a todos a conseguir El Progreso. A la gente que está aburrida, hastiada de tanta corrupción, les envío el presente mensaje: la solución a esta crisis no es quejarse y quedarse en la casa. Es meterse al barro, actuar. Creo que es deber de todos aportar a la solución. ¿Qué significa la política?

Poder, es la capacidad de hacer cosas. Todos tenemos poder. La política, es la capacidad de decidir qué cosas hacer. La política, como yo la entiendo, es el matrimonio de los dos conceptos anteriores: el poder de hacer las cosas que se deben hacer para solucionar los problemas de las personas. Yo tuve la fortuna de crecer en una familia donde no me hizo falta nada y Dios me permitió gozar de muchos privilegios. La política es ponerlos al servicio de la comunidad para que ya no sean privilegios de unos cuantos sino derechos de todos. La política es servir con el único interés de ayudar a quien lo necesita. ¿En qué momento le empezó a gustar la política?

Crecí en un hogar donde afortunadamente no nos hizo falta nada y donde sin tener excesos, siempre nos enseñaron a ayudar a los demás. Mi papá y mi mamá siempre nos decían: uno no regala lo que le sobra sino aquello de lo que uno también carece. Con esas ideas crecí y fueron las mismas que, luego de 5 años de arduo trabajo con el expresidente Uribe recorriendo el país y viendo tantos problemas, me motivaron a incursionar en la política que es la solidaridad en su máxima expresión: un servicio sin interés. ¿Cuáles serán sus ejecutorias?

A los miembros de la Cámara, les dicen Representantes. La principal ejecutoria a la que aspiro es esa: Representar a los ciudadanos de Bogotá para ser su voz en el Congreso y en todos los estamentos del Estado para solucionar los problemas que los aquejen. En esa línea, desde el Congreso haremos debates de control político y seremos la voz sonante en temas sensibles que nos afectan a quienes vivimos en Bogotá: seguridad, micro-tráfico, falta de oportunidades para nuestros jóvenes. Mire usted. Hace unos días publicó el Ministro de Defensa las cifras de seguridad de Bogotá. Si bien es de destacar la reducción en el número de homicidios, es preocupante el número de homicidios en algunas localidades y el aumento del hurto en todas sus modalidades. Todo ello ligado a la redes de micro tráfico que se tomaron Bogotá. Los lugares de más alto índice criminal es donde más presencia de redes de distribución de droga hay. Bogotá tiene 260 grandes expendios de narcóticos, y hemos llegado al punto qué hay identificados 78 colegios con entornos contaminados por la droga. Es alarmante que sólo el 19% de quienes viven en Bogotá se sienten seguros en la ciudad. En el plano legislativo, he pensado en varios proyectos de ley, como la creación de castigos progresivos a los menores de edad que comentan delitos, para que si reincidan sean tratados como adultos; la prohibición o penalización de la dosis mínima, para obligar al adicto a que se someta a tratamientos y los jíbaros  a la cárcel. También llegaremos a proponer las modificaciones al Acuerdo Santos-Farc, para que no los delitos de lesa humanidad no queden en la impunidad, sus responsables no puedan participar en política, el narcotráfico no sea un delito político y las víctimas tengan el lugar que se merecen. ¿Cómo conseguir votos no para Uribe sino para usted?

Pongo a consideración de quienes viven en Bogotá mi nombre, mi preparación, mi juventud y mis ganas por trabajar por una política distinta, sin corrupción y sin politiquería, donde el único interés es ayudar a los demás. Con Álvaro Uribe como Senador, seremos la llave que cambiará las cosas. ¿Cómo le fue trabajando con AUV?

Muy bien. Una gran experiencia. Enriquecedora. Uribe más que un jefe es un papá. Una persona que se preocupa porque uno entienda las cosas, por enseñárselas. Es una persona estricta, que educa con el ejemplo. Hay una anécdota curiosa. Yo cursé mi Maestría mientras trabajaba con él. El día que me gradúe me llamó a reclamarme que nunca le había dicho de esos estudios. Mi respuesta fue: no se preocupe, que en esta Maestría aprendí mucho, pero a su lado aprendí algo que no enseñan en ninguna universidad, estar siempre en contacto con la comunidad, entendiendo sus problemas, planeando soluciones. Aprendí a estar más pendiente del PowerPeople que del PowerPoint. ¿Cómo adelanta su campaña política?

Como lo aprendí de la mano de Álvaro Uribe desde que empezamos a trabajar en la formación de lo que es hoy el Partido de la esperanza de los colombianos, Centro Democrático, recorriendo las calles de Bogotá, escuchando a los ciudadanos, dialogando con ellos, entendiendo sus problemas y construyendo entre todos las soluciones. No hay último voto, todos los días andando conseguimos más gente que quiere ser parte del cambio, de la recuperación del país.

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