Editorial

¿Qué tan avanzados estamos como especie a nivel del Cosmos?

Por: Orlando Supelano
Ahora que somos capaces de ver los planetas y enviamos sondas a ellos, en este instante en que tenemos un gran dominio de casi todas las ciencias y se nos presentan retos que han sido difíciles de solucionar como la pobreza, el hambre, las pandemias, los fenómenos naturales y tantas cosas más, es un buen momento para saber qué grado de avance tecnológico tiene nuestra especie, comparada con otras que con toda seguridad ya existen en el universo, pero que aún no hemos podido contactar, afortunada o desafortunadamente.
En septiembre de 2015 la astrónoma Tabetha S. Boyajian, investigadora de la Universidad de Luisiana en Estados Unidos, dio a conocer el estudio de sus observaciones de la estrella KIC 8462852, que en su honor lleva el nombre de la estrella de Tabby, ubicada a una distancia de 1500 años viajando a la velocidad de la luz en forma ininterrumpida desde la Tierra. Un extraño objeto de grandes dimensiones que la rodea hace que pierda luminosidad. De acuerdo con el estudio este artefacto no es un planeta, no es una nube de polvo estelar, no es un asteroide, no es un cometa y no es nada que los astrofísicos tengan identificado. Sólo queda una hipótesis y es que se trate de una mega estructura artificial posiblemente del tamaño de Júpiter o más grande, construida por una civilización más avanzada que la nuestra, para sacar provecho de la mayor parte de energía de esa estrella.
Sería la primera vez que halláramos evidencia de vida fuera de nuestro sistema solar, en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.
En 1960 el físico Freeman Dyson, uno de los grandes futurólogos de la época, planteó que a futuro la humanidad tendría que construir una mega estructura quizá similar a esta que habría en la estrella de Tabbi. Sería un anillo gigante que rodeara nuestro Sol, el cual en su honor llevaría como nombre esfera de Dyson. Cuando se logré hacer, quizá dentro de mucho tiempo nos permitirá aprovechar al máximo la mayor parte de la energía que emite el Sol. La Tierra comparada con nuestra estrella, solo recibe la radiación que recibiría una cabeza de alfiler que pongamos cerca de un bombillo, el resto de todo ese potencial sale para el sistema solar y el espacio exterior.
Todo esto nos pone a pensar en qué tan avanzados estamos realmente como especie a escala universal. En 1964 un científico ruso, Nicolái Kardashov, diseñó lo que conocemos hoy como la escala de Kardashov, la cual está integrada por tres niveles en que se establece el grado de evolución tecnológica de cada civilización, tomando como base la capacidad de aprovechamiento energético. Hay otros expertos que han avanzado más en el tema y hoy la definen hasta siete niveles, pero con el fin de no confundir abordaremos los primeros tres que plantea Kardashov: A.- Civilización grado de evolución tecnológica tipo 1; B.- Civilización de grado de evolución tecnológica tipo 2; y C.- Civilización de grado de evolución tecnológica tipo 3.
Antes de entrar en detalle consideremos, que una persona de hoy consume más energía que una de hace cien años, por ejemplo, en la actualidad contamos con dispositivos electrónicos que no existían hace una centuria, a futuro necesitaremos más energía y a medida que nuestra civilización logré sus avances, demandará un mayor consumo.
A.- Civilización de evolución tecnológica tipo 1:
Tomemos como referencia la especie que más conocemos, nosotros. En la escala de Kardashov, a pesar de todos los avances tecnológicos que tenemos, somos una civilización de grado 0,73 ¿por qué razón? Un huracán, un tsunami, un volcán, un terremoto, un tifón, son fenómenos naturales que nos causan un daño enorme en pérdida de vidas humanas, damnificados, destrozos materiales y multimillonarios costos económicos. Cuando logremos establecer que cualquier fenómeno de estos se va a registrar, retiremos del lugar a la población en riesgo, y dispongamos de equipos en los que almacenemos la energía que producen esos eventos para nuestro beneficio, llegaremos a ser civilización de evolución tecnológica grado 1. Se calcula que en aproximadamente 150 años podremos lograrlo, mientras tanto estamos en el nivel 0,73 de dicha escala.
B.- Civilización de evolución tecnológica tipo 2:
Es la que es capaz de aprovechar toda la energía de un planeta y de su sistema planetario, es decir que le pueden sacar al mayor provecho a su estrella y los demás cuerpos celestes que la rodean, se calcula que la humanidad podrá alcanzar este nivel en aproximadamente mil años.
C.- Civilización de evolución tecnológica tipo 3:  Es capaz de sacarle provecho no solo a su sistema planetario, sino a toda una Galaxia, viven de estrella en estrella y cuando ya han obtenido toda su energía van a otras. Quizá en un millón de años alcancemos este nivel.
En opinión del astrofísico Michio Kaku, de existir esa hipotética especie en la estrella de Tabbi, correspondería a un nivel de grado de desarrollo tecnológico tipo 3. De acuerdo con las teorías que se han tejido sería la más avanzada, porque tendrían resueltos todos sus problemas de abastecimiento, alimentación, desarrollo, justicia, educación e incluso salud, a tal punto que no morirían pues vivirían rejuveneciéndose genéticamente. Este tipo de especies permanentemente viajan y contarían con tantas naves nodrizas, que sus gigantes flotillas podrían llegar a ser visibles a gran distancia, incluso desde ese diminuto punto que ocupamos en la orilla de nuestra galaxia, la Vía Láctea. 
Decíamos al inicio que afortunada o desafortunadamente no hemos logrado establecer contacto con ninguna de esas poderosas civilizaciones más avanzadas que nosotros, pues de por medio está el interrogante de qué tanto nos dominarían o nos ayudarían a crecer como especie. Quizá estén por ahí, más cerca de lo que creemos y simplemente nos observen como cuando nosotros miramos a las hormigas trabajando y sobreviviendo.

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¿Qué tan avanzados estamos como especie a nivel del Cosmos?

Por: Orlando SupelanoAhora que somos capaces de ver los planetas y enviamos sondas a ellos, en este instante en que tenemos un gran dominio de casi todas las ciencias y se nos presentan retos que han sido difíciles de solucionar como la pobreza, el hambre, las pandemias, los fenómenos naturales y tantas cosas más, es un buen momento para saber qué grado de avance tecnológico tiene nuestra esp