Nota Política

QUE VUELVAN LOS RIELES

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Por Tomás Murcia

Es impensable creer que un País como el nuestro, con tantas dificultades topográficas, de comunicación, de conectividad y de mercadeo de sus productos haya botado a la basura más de un siglos de gigantescos esfuerzos por lograr conectar todos los puntos de la geografía colombiana, fueron más de 3.500 kilómetros de líneas férreas los que se lograron construir durante décadas, ello con el fin de consolidar no solo el mercadeo agro industrial, el transporte de pasajeros y carga, sino también la unión regional y el acceso fácil a cualquier punto de esta Colombia indómita.

Pero los hechos que marcaron tanto las construcciones de los primeros tramos como los que le sobrevinieron fueron determinantes para hacer que los ferrocarriles no tuvieran ese auge que sí lograron en otros países, uno de los factores más relevantes que ocasionaron demoras, atrasos e incumplimientos en el desarrollo ferroviario nacional fue la corrupción, acompañada de contratos fallidos, errores técnicos etc. Incluso, en Colombia, el costo del kilómetro de línea férrea valía 3 y 4 veces más que en otros países como Estados Unidos, algo muy de nuestra “malicia indígena” para jodernos a nosotros mismos.

No obstante a ello, los rieles siguieron lentamente conectando a la patria desde distintos rincones, en 1954 de crea los ferrocarriles naciones que permitió unificar el sistema férreo nacional y mantener su infraestructura, esto, debido a que iniciando la década de los años 50, se logró conectar al centro del país con la costa atlántica, un sueño que se venía construyendo desde 1925, fue así que los ferrocarriles nacionales alcanzaron un crecimiento importante el cual fue frenado desde inicio de la década del 30, toda vez que los gobiernos de esa época le dieron más trascendencia a las carreteras. En 1972, dos década después de conectar la costa y el interior, se lograron transportar más de 5 millones de colombianos por las vías férreas, tristemente, 20 años más tarde en 1992, el transporte de pasajeros por este sistema no llegaba a los 150 mil personas, a pesar de una fuerte inversión de más de 300 millones de dólares que en 1991, el gobierno ordenara para modernizar el sistema, inversión que expiró en la cotidianidad burocrática de nuestra inseparable compañera, la corrupción, ya en 1988, se había ordenado la liquidación de los ferrocarriles nacionales de Colombia.

Posterior a todos los malos manejos a las líneas férreas colombianas, se crea ferrovías, inco hoy ani, para el manejo y entregar en concesiones a privados varios tramos ferroviariarios.

Como lo anotamos al inicio de estas cortas líneas, es impensable, que hoy en día Colombia no tenga activa y funcionando por lo menos 2 líneas ferroviarias que nos conecten desde Bogotá a la costa Atlántica y Pacífica en 6 o 7 horas, y con trenes de mediana velocidad (120 a 150 kilómetros por hora), sin duda alguna, la reactivación y modernización de los trenes cambiaría la nueva visión de integración, competitividad y comercialización regional, al igual mejoraría la conectividad y el transporte de pasajeros y carga desde el interior del país hacia nuestras 2 costas.

No obstante a todos estos problemas de politiquería, corrupción, favorecimiento a gremios, que nos han impedido gozar a los colombianos de una mejor calidad de vida a la hora de comunicarnos, surge una nueva generación de dirigentes que empiezan a mirar en los rieles el mejoramiento de calidad de vida y a la productividad nacional. Esta nueva generación del 2020, empieza a darle impulso a la infraestructura ferroviaria, que es sin duda, el mejor camino hacia un verdadero cambio que generará crecimiento y fortalecimiento tanto estatal, como social y comercial.

Los trenes de cercanía que se están impulsando en el Valle del Cauca, Cundinamarca y Bogotá y ahora la costa Atlántica, marcaran un nuevo derrotero en el desarrollo de las regiones y que conllevará a que lleguen rieles y trenes modernos ojala en todas las partes en donde alguna vez el silbato de las locomotoras hacían despertar a pueblos completos que se fueron desarrollando gracias a los trenes.

Una de la líneas propuesta que más llama la atención es la que comunica a Bogotá con Zipaquirá, 53 kilómetros que en un tren de mediana velocidad (60 a 80 KL/hora) y haciendo 10 o 12 paradas, nos pondría en menos de una hora desde el centro de la ciudad hasta la municipalidad citada, mejorando sin duda la calidad de vida de toda una ciudad y la región, así como se evitaría el ingreso de miles de vehículos que diariamente congestionan y contaminan la Capital de la República.

Habrá que estar muy pendientes de no cometer los mismos errores del pasado, uno de ellos, es el cobro del kilómetro de línea férrea, que no nos lo vayan a facturar más caro que el de los trenes bala que circulan en Europa, a 200 y 250 KL/hora o el valor de las estaciones que de hecho son muy sencillas en sus plataformas, tampoco que se nos demoren años construyendo escasos 40 o 50 kilómetros, cuando en algunos países en 1 día se construyen entre 3 a 5 kilómetros de vía, ya no es como antes que era a pico y pala, ahora existe maquinaria bastante sofisticada y rápida en poner plataformas de rieles en pocos minutos, un ejemplo para seguir es lo que se está implementando en México, país que desde hace 20 años empezó a modernizar y darle mayor importancia a las vías férreas, hoy en día, ha alcanzado un desarrollo ferroviaria enrome que ha mejorado la comercialización de productos, la carga en general y el transporte de pasajeros.

Por último se debe destacar y acompañar estas iniciáticas regionales, que esperemos se extiendan a la modernización de otras vías férreas, como las que citamos en líneas anteriores. Colombia se edificaría en un mejor porvenir si desde Bogotá pudiéramos llegar a Cali y Buenaventura en 5 o 6 horas, y a la Costa Atlántica en 6 o 7 horas. Sin duda, el país se trasformaría para beneficio de todos los estamentos. QUE VUELVAN LOS RIELES.

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