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¿QUIÉN NOS SALVARÁ?

Por Tomás Andrés Murcia

Los últimos acontecimientos sucedidos en Colombia y relacionados con las fuertes pugnas políticas e ideológicas, enmarcadas en la imposición de un nuevo sistema en el ordenamiento legal, ello con el fin de concertar un acuerdo de Paz con las FARC, han llevado a una fuerte polarización de nuestra sociedad, la cual, confundida y pausada ha tenido una resistencia digna de sus enfoques pasados y presentes.

Con reacciones sin argumentos valederos y respetuosos sino con el insulto, la burla entre otros aspectos que desde la comodidad de las redes sociales, vemos que han despertado en algo a nuestra anestesiada casta Colombiana.

Incapaces de dirigir verdaderos consensos Nacionales, nuestra dirigencia, sin ninguna altura moral ni ética ni jurídica se ha enfocado más a salvaguardar egos y capitales políticos personales que en introducir al País en verdaderas transformaciones y no en el egoísmo clasista o populachero que nos ofrecen cada día.

Pero surge nuevamente en el panorama Colombiano como ha pasado a lo largo de nuestra historia un movimiento que devuelve las esperanzas a nuestra sociedad, este movimiento al que debemos acompañar todos, por cuanto ha sido el causante de todas nuestras transformaciones sociales y al que le debemos como Nación todos los avances y conquistas que hayamos podido tener y que de seguro ante la incapacidad señalada en líneas anteriores, será el que logre unir y sacar adelante la nueva carta de navegación social que puede que no perfecciones del todo nuestra salvaje sociedad, pero que sin lugar a duda alguna nos catapultara al inicio de una nueva Colombia.

Alineado con la inteligencia, capaz de convocar a toda una nación en pro de sus cambios y lejos de sesgos políticos encontramos en el MOVIMIENTO ESTUDIANTIL la salvación al oscuro panorama que atravesamos. Y no es para menos, las luchas avistadas durante todo el siglo XX por el M.E. Fueron las que permitieron evolucionar a nuestro País hacia la construcción de una mejor Nación, fue así como desde 1910 hasta el 2012 sus luchas nos han dado el mejor ejemplo del poder popular que se alecciona desde los recintos más sagrados de nuestra Patria. Las aulas de clase de todos los rincones de Colombia, son las llamadas nuevamente a orientar el cambio que estamos pidiendo a gritos.

Al Movimiento Estudiantil le debemos en sus seis periodos: “Los primeros pasos (1909-1929), Visibilidad oscilante (1930-1945), Resistencia democrática (1946-1957), Radicalización contra bipartidismo (1958-1974), Hacia el movimiento popular (1975-1990), Crisis y recomposición (1991-2011)”. (Archila 2011). Los avaneces más significativo de la sociedad de Colombia. Y sin lugar a dudas, el más trascendental de todos, el cual fue la nueva Constitución Política de Colombia de 1991, sin dejar otros de gran importancia como la caída del régimen criminal de Rojas pinilla, la caída del Ex Presidente López Pumarejo por los graves escándalo de corrupción en su segundo mandato, la oposición al frente Nacional, sin dejar atrás todas sus disputas en contra de las nefastas reformas a la educación que se han querido implementar en nuestro sistema. Como los fueron la ley 30 de 1992 impuesta por el gobierno de Cesar Gaviria (1990 1994). Y que ha contribuido a la implementación de la mediocridad en la educación superior, hecho que ha repercutido contundentemente en anestesiar a la sociedad. Y más recientemente el proyecto de ley 112 presentado por el actual gobierno y que pretendía implementar una reforma a la educación superior, la cual genero la unión de todos los claustros superiores, sin distinción alguna y que conllevo a innumerables marchas y protestas en aras de impedir que se convirtiera en Ley de la República, lo cual sucedió con el archivo del enunciado proyecto.

Es así, que como lo anotamos surge la nueva esperanza, la cual nos da confianza y nos genera la ilusión de tener un mejor futuro como Nación. La responsabilidad recae en las mentes sopesadas, tolerantes y tranquilas que surgen desde la academia y de sus aulas. Las cuales han sido las únicas que nos han entregado un mejor porvenir, pero no debemos dejarlas solas, es el momento que la sociedad se levante del sosiego de las redes sociales y salgamos a las calles, acompañando al M.E. Que es el llamado a liderar el nuevo cambio que como sociedad nos merecemos, con inclusión de todos los sectores y bajo el liderazgo de la fuerza más contundente que hemos tenido y tenemos. EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL.

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