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Salvemos a Ráquira

Lorena Rubiano

 

No creo en la inspiración. Hay que ejecutar el oficio como un artesano. La técnica se enriquece con el trabajo manual, con el dominio y habilidad de la mano que maneja el pincel.

Frases de Rufino Tamayo

 

Ojalá todos tuviéramos la habilidad, el ingenio, la facilidad para plasmar en un objeto la creatividad y el conocimiento ancestral, como la tienen todos nuestros artesanos en el país.

 

Es un gremio que tal vez no ha tenido el reconocimiento nacional, a su capacidad de trasferir  a toda  su descendencia los  conocimientos ancestrales, en los cuales se  reflejan nuestra cultura y nuestras riquezas.

 

Es admirable ver como manos, impulsadas con  amor,  dedicación  y sin tecnología,  tejen, labran, pintan, cocinan, esculpen, tallan, bordan, pulen, construyen, idean, lacan y plasman artesanías,  poniendo como impronta  su sello personal a sus obras de arte.

 

Pero ese arte autóctono, vital para muchas comunidades, a lo largo y ancho del territorio nacional, está siendo destruido, arruinado, por cuenta de las copias chinas, que además un gran porcentaje ingresa de contrabando, dejando sin empleo a miles de familias y  además les ponen  etiquetas de artesanías hechas en  Colombia.

 

Ráquira es patrimonio artesanal de nuestro país y no podemos permitir que se destruya el trabajo hecho por laboriosas y creativas manos que  se ha transmitido de generación en generación.

 

Sumándole a esta mala racha del pueblo, la administración municipal ha desalojado a los comerciantes que durante más de 25 años vienen  a vender sus productos en la tradicional plaza de mercado, con el objeto de construir un polideportivo sobre la ronda del rio, la plaza la volvieron “trizas” y ahora no tienen ni escenario deportivo, ni plaza de mercado y durante los últimos  domingos han tenido que exponer sus productos a las inclemencias del clima  y al barro sin las mínimas condiciones de sanidad.

 

Recordemos que hace 99 años, en enero de 1893, se realizó en la capital del país, una enorme  sublevación popular de los artesanos, calculándose unos 5.000 los amotinados, liderados entre otros por José Leocadio Camacho, carpintero, periodista y concejal.

 

El sector artesanal del siglo XIX mantuvo una imagen preponderante. Y recordemos que el símbolo de los artesanos es el famoso y tradicional Pasaje Rivas, en el centro de Bogotá,  inaugurado el 19 de marzo de 1893.

 

Como bien se ha dicho, el artesano es sinónimo de pueblo. Y eso me enorgullece. Y por eso estas notas  para defender un gremio que nos ha sido cálido y cercano a nuestras sanas costumbres, y para los cuales pido todo el apoyo de mis compatriotas, para no dejarlos sacrificar por mercaderes y mercancías chinas, que los van a aniquilar.

 

Los chinos vinieron a nuestro país traídos por Artesanías de Colombia, para enseñarnos a manejar el barro y lo que hicieron fue copiar todo, para llevarlo a su país y producirlo a bajísimos precios.

 

Solicito e imploro a los comerciantes, especialmente de Ráquira, que no mezclen nuestras artesanías con las chinas  y menos que engañen a los turistas nacionales y extranjeros vendiéndoles artesanías chinas, como si fueran colombianas. Esto se debe sancionar.

 

lorenarubianof@gmail.com

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