Nota Política

Una lección para todos

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Por Juan Francisco Valbuena

La polémica que se suscitó alrededor de algunas de las fotos que están en el famoso dossier que entregó el presidente Iván Duque sobre Venezuela en la ONU y en la OEA es una lección para que los periodistas no quedemos en la olla.

En el documento que certificaría algunos desmandes de Nicolás Maduro en Venezuela y su relación con grupos armados ilegales como el Eln se incluyó una imagen que fue tomada en el vecino país, en la que se ve a unos presuntos integrantes de esa organización jugando y supuestamente adiestrando a unos niños en territorio venezolano.
Lo positivo de la controversia es que el Gobierno Nacional y la Fundación Fundaredes, la cual proveyó la foto, coinciden en que fue tomada en Venezuela. Lo negativo es que algunos periodistas del diario El Colombiano, de Medellín, parecen no haberse dado cuenta de que fueron engañados en 2015 cuando, según ellos mismos, “inteligencia militar” les entregó la misma fotografía, pero les aseguró que había sido registrada en el Cauca.
En un principio este periódico, identificado por su clara cercanía con el uribismo, dijo que la foto no había sido tomada en Venezuela, como lo estaba asegurando el Gobierno Nacional. Pero cuando el director de la misma fundación, Jairo Tarazona, afirmó que la imagen efectivamente había sido tomada en territorio del vecino país, varios se dieron cuenta de que los engañados habían sido los periodistas de El Colombiano.
Más allá de quién tenga la razón o cómo termine esta controversia, lo cierto es que el episodio es una lección de periodismo significativa. Muchas veces los medios de comunicación toman por ciertas todas las informaciones que dan las fuentes oficiales, pero hay casos de datos o imágenes de esta naturaleza que, al menos, deberían ser cotejadas. Y no necesariamente porque se ponga en duda la información oficial, sino porque se trata de elementos muy delicados en los cuales un error puede costar muy caro.
Usualmente la labor de un periodista es basarse en la información oficial para las publicaciones que tengan que ver con los gobiernos. De eso no hay duda. Pero hay veces en que las personas que entregan esta información pueden confundirse o equivocarse o actuar de mala fe.
Creo que la lección no puede ser dudar de las fuentes oficiales, pero sí, cuando se trate de este tipo de informaciones o de fotografías, es mejor aplicar ese viejo proverbio árabe que dice: ‘nunca creas nada de lo que te digan , solo la mitad de lo que ves’ y así no quedar en la olla.

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