Entrevistas

Único colombiano con cupo en avión Papal

Tal vez, no lo conozcan en persona, pero muchos lo han escuchado desde el Vaticano trasmitiendo las noticias desde W radio, se trata de Néstor Pongutá, el periodista que en la actualidad sabe como cualquier otro la vida eclesiástica, y además es el único colombiano que tiene cupo en el avión papal.

¿Cómo fueron sus inicios en el periodismo?
“Comencé en la radio en la Cadena Súper haciendo un reemplazo cubriendo Bogotá. Después fui editor nocturno que es lo que más recuerdo porque entraba todos los días a la 6 de la tarde y salía a las 6:30 de la mañana. Corría la última mitad de la década de los  noventa.  Era una época muy dura para el país porque sobre todo  las Farc tenían sitiadas a Colombia. Eran  comunes los secuestros masivos, las llamadas pescas milagrosas  y en las madrugadas se tomaban poblaciones a sangre y fuego. Yo quedaba solo en la redacción del noticiero así que eran muy intensas las jornadas nocturnas.  Tenía los contactos de las brigadas, las alcaldías, las iglesias y hasta de los jefes guerrilleros.
Cuando la redacción llegaba a las 6 am yo ya tenía listas entrevistas, material escrito, reacciones, cifras, contactos, etc. Fue la mejor escuela. Seguro si hubiera empezado en un gran medio no habría tenido esa oportunidad de aprender así en caliente. Debía conseguir el personaje, hacer la entrevista, luego escribir los titulares, hacer las cuartillas, leerlas y después hacer el  seguimiento. En otras ocasiones había explosiones o hechos graves de orden público y me iba en la móvil a recorrer Bogotá. Así  conocí la «ciudad de la furia». Nadie me lo había advertido  mientras estudiaba. Las facultades de periodismo son buenas pero hay mucha teoría. Cuando uno se gradúa no sabe ni siquiera qué hacer cuando se le daña el micrófono o cómo reaccionar si un entrevistado no quiere hablar o se molesta. Pero bueno ese es otro tema.  Después de esa experiencia estuve un tiempo en RCN luego pasé al turno del día a cubrir Casa de Nariño, seguí los inicios del proceso en el Caguán y luego comencé a acompañar los viajes presidenciales por el mundo en ese entonces con el Presidente Andrés Pastrana, y esto fue crucial para mi destino”.
¿Cuándo decide salir de Colombia y por qué?
“Precisamente en uno de esos viajes fuimos a Roma y quedé maravillado con la ciudad, con la historia de Italia, con lo que representa  el Vaticano. Cuando regresé de ese viaje tomé la decisión de dejar mi trabajo, vender lo poco que tenía y con mis ahorros y apoyo de mi familia me fui a aventurar a Italia. No se me olvida una frase de mis padres que sabían que estaba haciendo una locura al irme a la deriva a vivir a otro país sin hablar ni siquiera el idioma, sin trabajo y sin nada seguro. Sin embargo ellos dijeron: «Hijo te apoyamos porque nosotros no estamos ni atrás para empujarte ni adelante para detenerte sino a tu lado para acompañarte.» Eso me animó mucho pero igual me iba sin trabajo y a vivir en euros con pesos colombianos. Eso era jodido pero también era consciente que si me ponía a pensar en eso no haría nada. Como decía Les Luthiers «El que piensa Pierde».
¿Cómo lo recibió Europa?
“Como a un inmigrante más que llega del tercer al primer mundo. Al principio no fue fácil entender una cultura diferente con otra mentalidad frente a la realidad y la cotidianidad. El poco dinero que yo  llevaba era para estudiar italiano, conocer algo de su renacimiento, viajar lo que se pudiera en un tren y según mis cálculos estaba un año y me devolvía.
Lo tenaz fue  que a las dos semanas ya me había gastado lo presupuestado para tres meses. Así que me comencé a preocupar pero me di cuenta que eso es lo bueno de las crisis que si se saben aprovechar algo positivo  sucede porque hay movimiento”.
¿Cómo ha sido su trabajo en Europa y cómo se acoplo al medio?
“Mi primera entrevista de trabajo fue un fiasco. A través de un amigo me enteré que había  un medio internacional que buscaba un periodista que hablara español. Me sentía sobrado; conseguí la cita y  cuando el editor me preguntó qué sabía hacer, yo muy seguro respondí hasta con arrogancia » yo sé hacer de todo un poco. He cubierto política, orden público, iglesia, internacionales, deportes, proceso de paz y hasta  dos reinados de belleza, así que solo dígame qué hay que  hacer «…. El editor me miró con incredulidad y me dijo » Con todo respeto, usted es un mediocre porque no sabe nada bien. Aquí en Europa se acostumbra que el periodista se especialice en una fuente. Mi recomendación es que estudie que aprenda bien el idioma y si cree que después de eso puede ser útil me busca y  hablamos. Después de esa aterrizada sin paracaídas y  viendo la cantidad de noticias que generaba el Vaticano comencé a seguirlo con mayor intensidad. Me matriculé en  la Universidad Pontificia Salesiana a estudiar ciencias de la comunicación, empecé a ir todos los días a La Sala de prensa, y hasta hice después otra especialización en Informaciones vaticanas. Fue así que me abrí espacios y con tenacidad, dedicación  y constancia me gané un lugar en esa fuente y estuve trabajando en muchos medios como  Radio Vaticano, fui asesor de prensa de la Embajada en Roma y en Bruselas, corresponsal de RCN radio y televisión, El Tiempo, El Espectador, comentarista vaticano en CNN en español, hice crónicas con diferentes revistas y actualmente estoy con la W Radio y colaboró con otros medios”.

¿Qué es para usted cubrir las noticias del vaticano?

“Es un reto y una experiencia maravillosa y enriquecedora porque por los pasillos  vaticanos pasa el mundo. La Santa Sede es el validador moral así como EEUU es el validador político. Es por eso que la gran mayoría de los jefes de estado independiente de su credo y tendencia política van a donde el Papa a contarle en qué andan, rendir cuentas, buscar cómo pueden trabajar conjuntamente o incluso algunos solo van por  la foto. El nombre Pontífice significa «puentes» y eso es lo que hace el líder de más de mil 200 millones de personas. Para seguir el Vaticano hay que saber no sólo de religión sino también de geopolítica, de bioética, derechos humanos, historia, en fin es una fuente muy interesante pero al mismo tiempo exige constante estudio y actualización. En la sala de prensa hay más de 3 mil medios acreditados y en el avión papal van solo 40. Yo empecé a seguir la Santa Sede en el 2000 y solo hasta el 2007 logré un cupo en el avión del Santo Padre. Espero seguir manteniéndolo”.
¿Qué experiencia ha tenido con el Papa Francisco?
“Cuando Jorge Bergoglio apareció en la Logia de las bendiciones el 13 de marzo de 2013 fue una gran sorpresa. Vestido  de blanco sin pomposos ornamentos, con la cruz en metal y saludando   con ese Buenas noches y luego  pidiendo a los fieles que rezaran por él, quedó claro que comenzaba una revolución en la iglesia católica y que por lo tanto los periodistas debíamos prepararnos para cambiar la dinámica del cubrimiento informativo del vaticano. El solo hecho de que por primera vez en la historia llegará al Solio de Pedro un latinoamericano ya era un signo contundente que la iglesia católica no sólo se estaba moviendo sino sacudiendo y de qué manera.
Por eso ha sido fascinante seguirlo tan de cerca y conocer  que el Papa Francisco más que un político es sobretodo un pastor que le gusta oler a sus ovejas en especial las más olvidadas. Si hay algo que destaco de Papa Francisco es su gran coherencia: Dice lo que piensa, hace lo que dice y cree en lo que hace. No se limita a enviar mensajes desde una ventana o un atril sino va a donde más lo necesitan. El hacer parte de la delegación de periodistas que está en el avión papal ha sido profesional y personalmente maravilloso. Periodísticamente es un reto diario descifrar la complejidad de su simplicidad  y entender sus gestos y acciones. Le enumero algunos hechos que me han impactado: Abrir el año de la misericordia y la puerta Santa en República Centroafricana, una de Las naciones más violentas y olvidadas del planeta. Antes de ir  los franceses le habían dicho que no le podían garantizar su seguridad. Pero el Papa en el buen sentido de la palabra es un «cabeza dura» y después demostró  que lo que pareciera es que no querían que el mundo comprobara  a través de la visibilidad que da una visita papal, la difícil situación y opresión  que se vive en esa colonia francesa. Lo mejor es que después de esa visita del Papa Francisco, la situación ha mejorado y hasta cambió el gobierno. Otro acto inolvidable de Francisco en el cual estuve presente fue cuando decidió desviar su vuelo y antes de aterrizar en Ciudad de México hizo una escala en el aeropuerto «José Martí» de  la Habana para encontrarse personalmente con el patriarca ortodoxo ruso Kiril quien le habla al oído a Putin. En esa reunión el Pontífice logró avanzar en alcanzar el cese al fuego en Siria donde mueren personas todos los días y de paso seguir arando el camino con la iglesia Ortodoxa rusa. Todo esto lo obtuvo en dos horas. Otra gran experiencia  fue haber estado  presente y trasmitir cómo  levantaba la voz contra los causantes de muros desde la frontera entre Estados Unidos y México dando una bofetada con guante de seda a los que ignoran el drama  de la inmigración ilegal y el tráfico de humanos. Pero sin duda uno de los momentos que más recuerdo fue su visita repentina a la isla de Lesbos en Grecia foco de la tragedia de los inmigrantes que huyen de Irak y Siria. Cuando nadie lo esperaba,  subió en el avión papal a 12 refugiados musulmanes. Este fue  un acto concreto de acercamiento y diálogo interreligioso con el Islam y de paso  desmitificó   que todo se trata de una guerra santa. No cayó en la trampa y contrario a eso denunció muy claramente que esta es   la tercera guerra mundial a pedazos que se vive en el planeta  y que  es movida por grandes intereses que incluyen lucha de poderes, control territorial, factores económicos, tráfico de armas y de humanos. Seguir todos esos acontecimientos noticiosos desde esa óptica me ha cambiado mi visión de la situación mundial”.
¿Qué dice el Santo Padre de Colombia?
“Colombia está en su corazón. Sigue  muy atento a través de la nunciatura y la Secretaria de Estado lo que pasa en el país. Sabe que aunque hay avances concretos también hay riesgos y por eso insiste que hay que blindar el proceso y sus resultados porque esta oportunidad es única.  Tiene claro que la solución del conflicto en Colombia repercutirá en todo el continente y por eso está muy atento a que todo este proceso avance y que se acompañe de justicia social. En la pasada visita a Polonia tuve la oportunidad de preguntarle qué debíamos tener en cuenta en Colombia para reconciliarnos  y con tres palabras de manera clara y concisa  me dijo lo que no han podido los estrategas de comunicación: «Para que Colombia pueda vivir en paz debe tener en cuenta tres cosas: Memoria para no olvidar su pasado, coraje para enfrentar el presente y esperanza para vivir  el futuro»
¿Se dice que vendría en febrero?
“No creo que sea  febrero. Lo veo más factible hacia mayo. Su visita apostólica que sería un gran impulso a la pacificación en Colombia ya se la confirmó a la cúpula de la iglesia Colombia y recuerdo que en  el avión papal a una pregunta que le pude hacer me dijo que si se firmaba el proceso paz y si se consolidaba venía en 2017. Por eso ésta posibilidad la veo  más cerca y Dios  quiera que ojalá lo pueda acompañar desde el avión Papal”.
¿Cómo vio usted el tema de la ideología de género?
“Me parece que lo manejaron muy mal además que el hecho que algo tan delicado lo hayan movido como a escondidas en medio del entusiasmo de los juegos olímpicos lo polarizó más y contribuyó a que se convirtiera sobretodo en un debate político y  personal de algo tan privado como es la tendencia sexual de la ministra (Parody). El Vaticano y el Papa Francisco estaban muy preocupados por la llamada «teoría de género» y veían que esto mismo estaba promoviéndose también en México y Estados Unidos y por eso fueron  implacables porque en el medio estaban los niños quizá el sector de la población más vulnerable. Pienso que fue un desgaste innecesario”.

 

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