Nota Política

Carta a mi hermano Guillermo

Por Aníbal Gaviria

Amadísimo hermano;
Hoy 5 de mayo de 2021, 18 años después de tu absurda y dolorosa partida, y después de
intentarlo sin éxito en muchas ocasiones, he por fin encontrado la fuerza para escribirte; esa
fuerza la he hallado en el dolor.
El dolor que hoy comparto con miles de familias en Antioquia, Colombia y el mundo entero, que
han visto partir para siempre a sus seres queridos en medio de la pandemia más letal del último
siglo.
El dolor, hermano, que también a ti te laceró, de vernos violenta e injustamente apartados, en
momentos tan críticos, de las sublimes responsabilidades y tareas que en nuestras manos
depositaron democráticamente nuestras queridas gentes de Antioquia.
El dolor de ver cómo la violencia, esa contra la que luchaste entregando tu libertad y tu vida, esa
maldita violencia que cambiando de nombres, de formas, de protagonistas y supuestas razones,
sigue siendo después de más de 70 años nuestra propia y desgarradora pandemia estructural y
permanente.
El dolor más grande aún de ver cómo frente a estas dos pandemias, la de hoy y la de siempre,
parecemos, como dirigencia y como sociedad, seguir escogiendo el tortuoso camino del odio, la
división y la muerte, en cambio de optar por la senda de la solidaridad, la unidad y la vida.
Tú tenías la razón y la continúas teniendo: el camino es la Noviolencia.
Hoy que tu ausencia cumple la mayoría de edad, quiero volver a comprometerme contigo,
conmigo mismo, con mi gente, en ese tu legado, que es inspiración y guía.
Permíteme orar contigo, como lo hicimos tantas veces -la última en la propia Marcha a Caicedotu plegaria preferida, la de San Francisco de Asís:
«Donde haya odio, siembre yo amor»
No alentemos, no cultivemos el odio entre hermanos colombianos.
«Donde haya discordia, siembre yo unión»
No dividamos ni destruyamos; unámonos respetando las diferencias y valorando la inmensa
riqueza en la diversidad de nuestra tierra y nuestra gente.
«Donde haya tristeza, siembre yo alegría»
Sigamos a pesar de la injusticia, la arbitrariedad y la mentira, entregándonos, pues esa es la
alegría de servir.
Oremos, hermano, para acompañar a aquellos que hoy son golpeados por la ausencia de un ser
querido, pero oremos con más fervor aún para suplicar que todos sintamos y comprendamos que
este dolor, antes que hacernos más indiferentes, debe transformarnos; que seamos, como seres
humanos y como civilización más solidarios y más unidos.
Hermano, hoy al exaltar también el sublime valor de la amistad, esa que te unió por la paz y en
el martirio con el inolvidable Gilberto Echeverri, quiero celebrar también la vida del Gobernador
(e) Luis Fernando Suárez, con quien siguiendo el hermoso ejemplo dejado por ustedes, queremos
enviar un claro mensaje a nuestro pueblo: en medio del dolor, de la angustia, de la incertidumbre,
seamos verdaderos amigos.
Hermano: imposible no recordar, y aún hoy más, a tus ocho compañeros de secuestro y de
suplicio. Ellos son representación genuina de nuestras gentes, son la razón misma por la cual lo
entregaste todo: no querías, no queremos más colombianos muertos por la violencia, llámense
soldados, policías, guerrilleros, líderes sociales, manifestantes, campesinos, jóvenes, mujeres y
niños.
Muchos dirán que es una utopía, otros que para qué te escribo. A los primeros les diré que no es
una utopía sino la prioridad de cualquier persona y de todos: proteger, promover y honrar la vida.
A los segundos les diré que te escribo porque no has muerto, estás vivo en mí, y en muchos,
muchísimos otros en los cuales sembraste con tu amoroso ejemplo la maravillosa semilla de la
Noviolencia.
Hermano, ¡TU MARCHA CONTINÚA!
Te admiro y quiero con toda el alma,
Aníbal

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Carta a mi hermano Guillermo

Por Aníbal Gaviria Amadísimo hermano;Hoy 5 de mayo de 2021, 18 años después de tu absurda y dolorosa partida, y después deintentarlo sin éxito en muchas ocasiones, he por fin encontrado la fuerza para escribirte; esafuerza la he hallado en el dolor.El dolor que hoy comparto con miles de familias en Antioquia, Colombia y el mundo entero, quehan visto partir para siempre a sus seres queridos e