Entrevistas

“Hay que retornar a la normalidad de una manera responsable”

La senadora uribista, María Fernanda Cabal, habla sobre la urgente necesidad de reactivar económicamente el país en medio de la pandemia. En entrevista con LA NACIÓN, la dirigente política insiste en reducir el tamaño del Estado.

¿Cómo ha visto las medidas que ha tomado el presidente frente a la pandemia?

El presidente ha tomado las medidas oportunas de acuerdo a las circunstancias y necesidades del país. Es una crisis sin precedentes sobre la cual ningún mandatario del mundo estaba preparado para afrontar. La medida de aislamiento obligatorio fue efectiva para mitigar el riesgo de contagio. No obstante, ahora se deben implementar medidas que reactiven la economía, teniendo en cuenta que hay sectores de la industria estrictamente operativos y es imposible que hagan teletrabajo. Además, no se pueden desconocer las personas que trabajan en la informalidad cuyo sustento es “el diario” y sin este no tienen qué comer o dónde dormir. Es decir, ahora se debe reactivar la economía porque las personas están pasando necesidades, de lo contrario la gente no va a morir de covid-19 sino de hambre, lo que nos expone a la posibilidad de una explosión social.

 

¿Cómo se puede ir reactivando la economía?

El aislamiento obligatorio o cuarentena logró exitosamente postergar la curva y nos permitió tomar las medidas preventivas necesarias. Ahora debemos permitirle a la gente retornar a la normalidad de una manera responsable. Esto lo logramos implementando estrictos protocolos de bioseguridad, aumento en la capacidad de práctica de pruebas de diagnóstico en el menor tiempo posible –para identificar y aislar a la persona contagiada– y también incorporar el uso de “big data analysis” para un control eficaz de los números que arroja la pandemia. Es inviable esperar a tener la vacuna para reactivar la economía del país. Los colombianos han hecho un gran esfuerzo al cumplir el aislamiento obligatorio, al límite que muchos negocios han quebrado. Insisto es importante entender que la economía de nuestro país se sustenta en pequeñas y medianas empresas, sin olvidar, el 47,6% que trabaja en la informalidad. Es decir, debemos implementar todas las acciones necesarias para garantizar el retorno de los comerciantes a sus negocios como lo han hecho otros países. Tampoco es viable creer que podemos mantener un estado de semi-apertura, donde se autoriza a ciertos sectores a realizar sus actividades productivas, pero de nada sirve cuando la actividad comercial está estática en la medida que no hay quién les compre sus productos o servicios.

 

¿Y no teme que al abrirse la economía aumenten los casos de contagio?

Los casos van a aumentar en la medida en que se realicen más pruebas de diagnóstico. Esto debido a que el virus es altamente contagioso. También es necesario que las personas cumplan con las medidas de bioseguridad. De todas formas, es inevitable el aumento del índice de contagio, lo importante es que ya sabemos que un porcentaje importante de quienes han estado infectados han sido asintomáticos y se presume que están inmunes.  Por lo tanto, las recomendaciones que se han dado es continuar con las medidas sugeridas por el Ministerio de Salud, que incluyen lavado de manos, protocolos y uso de equipo de protección personal. También, se debe proteger a la población como adultos mayores o con antecedentes médicos de importancia.

 

¿Cómo se imagina a Colombia en la pospandemia?

Es difícil asegurar cómo van a ser las cosas, puede que una vez que se vuelva a la normalidad las personas retomen sus hábitos anteriores. Me preocupa la sensación de pánico de algunos miembros de la sociedad y también las restricciones excesivas a la libertad. Por otra parte, hay problemas en el país que se han evidenciado con mayor fuerza en la pandemia como: la corrupción, la pobreza como un mal circundante, el olvido del sector agropecuario, la informalidad laboral, la violencia generalizada por el narcotráfico y los grupos armados, la desbordante impunidad y los altos impuestos, estos y otros problemas exigen reformas concretas donde se fortalezca los diferentes sectores industriales de la economía.

 

¿Qué tanto cambiará el país?

Siempre he dicho que un Estado gigante es insostenible, además de peligroso por el excesivo poder que concentra. Creo que esta crisis nos abre una oportunidad para reducir el tamaño y por consiguiente, el gasto del Estado. Ojalá adoptemos una política de austeridad y de reducción de la carga impositiva que permita a la nación recuperarse de esta terrible situación económica en la que nos encontramos. Lamentablemente, la burocracia alimenta la politiquería y no será fácil lograr cambios que le brinden funcionalidad al Estado y a la vez impulso a nuestra economía. No dudo que la Oposición a este Gobierno se aproveche y utilice cada dificultad que se presente a su favor. Así como los mismos que exigen la cuarentena indefinida, serán después quienes aparecerán reclamando sobre la crisis económica. ¡La misma hipocresía de siempre!

 

¿Cambiarán las cosas en materia educativa?

La virtualidad ha sido un medio importante para garantizar el acceso a la educación, lo que exige que tanto los estudiantes y profesores estén capacitados para usarla. Por otra parte, la pandemia ha sido una oportunidad para que las universidades y colegios implementen programas de manera virtual. Durante esta crisis, muchas han continuado sus clases a través del uso de plataformas como Zoom. De esta manera, la educación cambió al ser ahora más digitalizada, lo que implica mayores desafíos y necesidades de capacitación en el uso de tecnologías. El reto es el acceso de la Colombia remota a la conectividad y a la vez, el contar con computador o celulares para la transmisión virtual, elementos con los cuales la población no cuenta.

 

¿Habrá cambios en la agenda legislativa del país?

Es posible que nuevos problemas tengan que ser abordados con más urgencia debido a la pandemia. Creería que la discusión de una reforma al tamaño del Estado para reducir el gasto público será necesaria; a la vez que el próximo año una reforma tributaria parece inevitable por la situación de recesión económica y la necesidad de recuperación del empleo. También tendremos que discutir reformas al sector de la salud para garantizar mejores condiciones de trabajo para los profesionales de ese ramo. También urgen reformas al agro colombiano, que permitan  mayor competitividad con otros países.

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