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La reflexión de Rufino Acosta

Por Rufino Acosta

Apenas 45 kilos pesa la keniata Jemima Jelagat Sumgong, medalla de oro en la infernal y extenuante maratón femenina de los Juegos Olímpicos. Se gastó 2 horas, 24 minutos y 4 segundos para los 42, 195 kilómetros de recorrido.

Después de tamaño desgaste tuvo energías para un corto trote de saludo al público. También posó para fotos. Genial.
Jumgong venía de ganar la maratón de Londres 2016 y había sido segunda en la de Nueva ork 2014, así como cuarta en el mundial de Beijing.
África se llevó todos los metales, porque Étnica Kirwa ( 2.24.30) de Bahrein ganó la plata y Mare Dibaba ( 2.24.30) de Etiopía el bronce.
El intenso calor y la humedad afectaron a las competidoras de una manera brutal. Las africanas, sin embargo, aguantaron el embate de la canícula para no desfallecer y repartirse los premios.
Por Colombia, Angie Orjuela ( 2.37.05) ocupó la casilla número 43 y Érika Abril (2.44.05) la 73. Notable esfuerzo.
La peruana Gladis Tejeda fue la mejor latinoamericana al llegar en el decimoquinto lugar, con 2.29.55.
Las trillizas Luik, de Estonia, pusieron una de las notas más novedosas y amables con su enorme simpatía. Lilya fue la más destacada, en el puesto 97, con 2.48.29. Leila llegó en el 114 (2.54.38) y Liina abandonó. Aunque se reencontraron en la meta y brindaron un breve espectáculo de baile. Simpáticas.
Otro hecho .que llamó la atención fue el desempeño de las hermanas coreanas del norte, Kim Hye Son, quienes combinaron esfuerzos y estrategias para llegar casi juntas a la meta, en los escaños diez y once.
En la soltada estuvieron 160 corredoras y terminaron 133. La última en cruzar la meta fue la camboyana Nary Ly (3.20.20).

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