Entrevistas

MONS. LIBARDO RAMÍREZ HABLA SOBRE EL MOMENTO CRUCIAL DEL PAÍS

“Pensar y decidir lo realmente necesario para el País, es cuanto reclama, exige y necesita el pueblo colombiano”, dice Mons. Libardo Ramírez, Obispo Emérito de Garzón (Huila).

En medio de limitaciones de edad y salud, y de la situación que hace más de un año vive Colombia y el mundo a causa de inclemente pandemia, Monseñor Libardo no cesa en dar aportes de ideas en bien de la Patria, expresadas en libros de su autoría y en columnas o reportajes de prensa. Invitado por varios medios a pronunciarse a fondo sobre el tema de máxima actualidad como es el de la “Ley de solidaridad sostenible”, que ha presentado el Gobierno Nacional al Congreso, ha accedido a hacerlo con conceptos valiosos del Papa Francisco, varios para Colombia y el mundo ilumina el tema el veterano Prelado.

No es extraño que un dirigente eclesiástico exprese conceptos sobre un tema ajeno a lo religioso, como el de la “Reforma Tributaria” o “Ley de solidaridad sostenible”, como se ha denominado, ¿Qué opina de la misma

M.L.R.  Ser dirigente eclesiástico, y más cuando actualmente no tengo cargo directivo en la Iglesia, no me exonera de mis preocupaciones por la Patria, siguiendo el ejemplo del mismo Jesucristo, quien se refirió, con gran sentimiento, a la suerte de su nación judía. Desde la infancia y juventud he tenido facilidad para las matemáticas y el tema económico, en especial para cuanto vaya en bien de las comunidades. La Ley o Reforma que se propone en estos días al Congreso, es respuesta a la situación grave en que estamos, por lo que la estimo urgente y necesaria para la Colombia de hoy.

 ¿Por qué, ¿Monseñor, esos calificativos tan categóricos a la Reforma que se ha presentado al Congreso para su perfeccionamiento y aprobación? 

M.L.R. Para un ciudadano imparcial, por encima de simpatías políticas, vistas las inversiones que ya ha hecho el Ejecutivo para atender en economía y en salud a tantas personas, y que han de ser grandes todavía como reclaman millares de pobres,   impulsar el aspecto económico ante tan graves amenazas que se ciernen en este momento, y tener capacidad para cumplir compromisos internacionales, es evidente que el Gobierno de Colombia necesita mayores ingresos que los que se habían previsto. Solo dejándose llevar por ceguera política se niega tal necesidad. Es de evidencia, aún para los niños, que en donde crecen los gastos es preciso buscar recursos para sobrevivir. Es doloroso que dirigentes políticos  se muevan solo por cálculos electorales o simpatía o no por el Gobierno, y midan así las decisiones que se han de tomar. Es pensando en el País, y no en solo  decisiones favorables a lo personal o al propio sector político, como se han de tomar decisiones al respecto.

 ¿Qué aspectos de la Reforma deberían tenerse en cuenta con favorabilidad y cuáles no?

Personalmente no entro en estos detalles, pues no tengo  bases técnicas para ello, pero sí puedo pronunciarme sobre criterios que deben orientar esas determinaciones.  Ya, en línea muy general, esta lo ya expresado, “es decidir lo que bien pesadas las cosas reclama el bien general de la Nación”. Hay qué tener en cuenta que esas medidas no han de ser según el solo  gusto o no de las gentes, ya que es tendencia general mirar con disgusto,  nada popular, que los gobiernos impongan más impuestos, pero, siendo necesarios, es preciso exigirlos  equitativamente, vengan las reacciones que vinieren. El criterio de no hacer reformas por su impopularidad, seria  actitud egoísta y apátrida. Dejar que se hunda el País, y que gobiernos que vengan arreglen un ya desmesurado problema, seria tremenda irresponsabilidad. Además, afirmar que en ningún otro país se estén tomando medias económicas  para recaudo de más dinero, es afirmación falsa y mal intencionada. Desde las grandes potencias hay empeño en tomar indispensables determinaciones al respecto.

 Pero, en cuanto a Criterios concretos, ¿cuáles darán luz para tomar, en general, determinaciones?  

M.L.R. Providencialmente se ha publicado, en estos días, el libro “SOÑEMOS JUNTOS”, fruto de conversaciones del sapiente y humanitario Pontífice Papa Francisco con el erudito escritor británico Austen Ivereight, como “El camino a un futuro mejor” (Panamericana 2.020), en el cual, como nuevo aporte a la humanidad, se entregan sabias y salvadoras recomendaciones. En tres partes se señalan en este compendio: “Tiempo para ver”; “Tiempo para elegir”; “Tiempo para  actuar”. Está precedido, el libro de iluminador “Prologo”, y aterrizador “Epilogo”, con invitación a la actitud de peregrino que no se queda en la reacción de “abrir puertas y ventanas”, sino que echa a andar, saliéndose de “laberintos” en que se puede  caer, con invitación a romper la “cultura selfi”, yendo al encuentro de los demás, y no siendo indiferentes a  “tirón de hilos” de parte de almas capaces de darlo en forma oportuna  y prudente.

Al lado de esa tan sintética presentación de ese magnífico  tesoro de sabiduría, es de gran importancia recordar  fundamentales llamados, con indicación de la página del libro: Es momento para  soñar en grande (6); Dios quiere construir el mundo con nosotros, hay qué imitar la misericordia divina (7); pertenecemos a Él y a los hermanos (15); hay qué ir a la periferia, saliendo de uno mismo (17). Señala como “virus” peores que el “coronavid”: indiferencia, individualismo, narcisismo (19); cultura de lo adjetivo y del “descarte” (20); tentación de dar falsos alivios, sin discernimiento y prestarse a desinformación malévola (22). No faltan los reclamos del Papa  ante “clericalismo”, y  los abusos frecuentes de parte de políticos en varios aspectos (26-27), con llamado al respeto a cada ser humano y a la naturaleza (28). Se refiere el Papa a los ciegos reclamos contra medidas de necesaria restricción, tomadas con ponderación por autoridades por predición, a la ciega oposición a gobiernos,  a la urgencia de “rediseñar la economía” en varios aspectos (47),  y a la necesidad de defensa de la familia (49). Todo lo anterior es de la Primera Parte del libro, con innumerables, fundamentales reflexiones  y recomendaciones en la Segunda y Tercera.

Monseñor Libardo, gracias por las valiosas y fundamentales consideraciones que nos ha trasmitido, muy oportunas en este momento del País, que invitan a una bien centrada actitud de todos los ciudadanos. Resumiendo un poco, ¿qué recomendaciones podría dar a nuestros ciudadanos?

M.L.R. Pues es el mismo Papa Francisco, quien en el Epilogo  del libro del cual hemos hecho apretada síntesis,  planteó la pregunta: ¿“Ahora qué tengo que hacer”?. En síntesis responde: “No quedarnos atrincherados en las mismas formas de pensar y actuar que hemos tenido”. Invita a vencer la tentación de girar sobre nosotros mismo, y a tomar la actitud del peregrino que se descentra de sí mismo y se abre a nuevos horizontes. Advierte que el mundo está en un “laberinto”, dando vueltas y vueltas, sobre sí mismo, en medio de espejos engañosos, hay que superarlas, ir al encuentro de los demás, y luego si actuar.

 Dénos Monseñor, finalmente, un resumen de su anhelo en ese momento que vive en Colombia.

M.L.R.Es mi anhelo que se ponga toda la atención a cuento heexpresado con convicción y serenidad, en especial las amplias y profundas reflexiones del Papa Francisco. “Director espiritual del mundo” como lo llama su interlocutor (Austen Ivereight) (146). Es voz que llega más a los oídos del alma que a superficiales consideraciones. Que sean tomadas en serio y con decisión por gobernantes, legisladores y realizadores de programas en favor de toda nuestra  Nación. Que se obre por encima de todo sentimiento egoísta, se trabaje en noble unidad en momentos que reclaman urgentes y efectivas medidas, por encima de cálculos personales o de sectores políticos. Anhelo que se busque sincera y decididamente el bien de Colombia y no el de éste o aquel sector de ella. Es mi reclamo, en pro de la Patria, con gran  solidaridad, que no haya vociferaciones populistas como rechazo de cuanto de buena voluntad se busquen como necesarias. Es con gente de buena voluntad, con inteligencia y unidad, como llegaremos a cuanto contribuya al bien general. Hay qué pensar y decidir lo realmente necesario para el País es cuanto reclama, exige y necesita, el pueblo colombiano.

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MONS. LIBARDO RAMÍREZ HABLA SOBRE EL MOMENTO CRUCIAL DEL PAÍS

“Pensar y decidir lo realmente necesario para el País, es cuanto reclama, exige y necesita el pueblo colombiano”, dice Mons. Libardo Ramírez, Obispo Emérito de Garzón (Huila). En medio de limitaciones de edad y salud, y de la situación que hace más de un año vive Colombia y el mundo a causa de inclemente pandemia, Monseñor Libardo no cesa en dar aportes de ideas en bien de la Patria, e