Columnistas

No queremos tener que seguir dándole nombres a las masacres.

Por David Garavito

En diciembre 1928 un grupo de soldados y el gobierno de la época también llamaron vándalos a los trabajadores de las bananeras por pedir salud, educación y mejores sueldos. Este suceso fue llamado la masacre de las bananeras.

Como esta masacre la historia de Colombia tiene un listado extenso: Mapiripán, El salado, El tigre, Tacueyó, la de los estudiantes en 1954, entre otras. La lista es extensa y genera tristeza de cómo nos estamos acostumbrando a que cada día que muere alguien en este país por pensar diferente, es aterrador.

El lenguaje utilizado por un grupo de ciudadanos que han manejado el poder a su antojo, lleva a utilizar el término a ‘vándalo’ a quien no está de acuerdo con ellos o con las políticas implantadas, este tipo de lenguaje clasista y maltratador es uno de los más grandes problemas.

El podernos entender en sociedad, debe como primera medida, dejar de pensar que la única solución a una discusión o una controversia es la violencia, como si fuéramos una cultura mafiosa, “lo que no logro con plata lo logro con plomo”, así están creadas nuestras instituciones y esto es lo que debe cambiar.

La otra medida es cambiar el lenguaje, quien no piense lo mismo no se le debería calificar con adjetivos ofensivos, esta práctica ha venido siendo utilizada por las extremas ideológicas  sin sonrojarse. En la calle puede uno encontrar ciudadanos que al expresarse de cualquier político o persona las utiliza con facilidad, como por ejemplo, “arrodillado”, “asesino”, “tibio”, entre otros.

La forma de como nos hablemos será la única manera para entendernos como seres humanos, el uso de adjetivos ofensivos para expresarnos genera la violencia que hemos vivido.

Los jóvenes en las calles no piden otra cosa diferente: salud, educación, trabajo, como los de la masacre bananera. Solo espero que este año no quede grabado en la historia de Colombia, ‘la masacre del portal Américas o de los Héroes’, y por el contrario podamos sentarnos a discutir sin adjetivos y sin más violencia.

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No queremos tener que seguir dándole nombres a las masacres.

Por David Garavito En diciembre 1928 un grupo de soldados y el gobierno de la época también llamaron vándalos a los trabajadores de las bananeras por pedir salud, educación y mejores sueldos. Este suceso fue llamado la masacre de las bananeras. Como esta masacre la historia de Colombia tiene un listado extenso: Mapiripán, El salado, El tigre, Tacueyó, la de los estudiantes en 1954, entre otr